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amar lo que haces

El trabajo es algo a lo que dedicamos muchas horas cada día, tanto los que trabajan de manera autónoma o en su propia empresa, como los que trabajan por cuenta ajena. Ello implica gran parte de nuestra vida que dedicamos e invertimos en algo que, si no nos gusta y apasiona, puede ser muy complicado y hacerse demasiado duro.

La idea de escribir sobre este tema me vino a la cabeza al encontrar este artículo que habla de una encuesta que desvela que un empleo que odias, a nivel psicológico, es peor que estar desempleado

Fácil decirlo, pero las facturas no se pagan solas a final de mes… —pensarás—.

No van por ahí mis tiros. No te aconsejo que renuncies a tu empleo aunque sea infeliz en él; pero si me atrevo a decirte que si tu actual empleo tiene tanto impacto sobre tu bienestar, quizá valga la pena mejorar el que tienes.

No se trata de romper con todo y lanzarse a una piscina sin comprobar antes su profundidad, ni de cambios radicales. Se trata de tomar la decisión de cambiar tu vida laboral a mejor y concentrarte en cambios pequeños y estratégicos.

Lo que te gusta hacer, hazlo más

Probablemente tu cargo te dicte las tareas que debes realizar y defina muy bien tus responsabilidades. Pero si encuentras la forma de potenciar o hacer más de la parte del trabajo que más te gusta realizar o incorpora al mismo algo con lo que disfrutas, aumentará tu motivación y mejorará tu actitud.

No siempre es fácil y muchas veces tendrás que exprimir toda tu creatividad. Pero seguro que hay una manera… O siempre puedes ofrecerte a ayudar en otra área o departamento que te interese más.

Búscale el sentido a tu trabajo

Para encontrar el sentido a algo debemos buscar en aquello que ofrecemos, en cómo podemos o estamos ayudando a los demás o, en este caso, a tus comapñeros, a tu empresa o a tus clientes.

Enfócate en la motivación que hay detrás de eso que haces más que en el trabajo en sí.

Otra forma que te puede ayudar a encontrar ese sentido a lo que haces es centrarse más en las relaciones interpersonales en el trabajo. Socializar y entablar buenas relaciones puede mejorar tus días, tu vida y tu motivación.

 

La clave está en buscar formas de ayudar a otros. Cuanto más das, mayor será el sentimiento de que tu tiempo y energías están siendo bien invertidas… Y eso, sin duda, hará que ir al trabajo sea mucho más fácil y agradable.

Tú, ¿eres feliz en tu empleo?, ¿amas lo que haces? Y, si tu respuesta es negativa, ¿estás haciendo algo para mejorarlo? Me encantará conocer tu experiencia.

 

adicción al trabajo

Las personas que aman y disfrutan con lo que hacen suelen ser personas con una mayor motivación, pasión e implicación. Todo esto es genial, hasta que se nos va de las manos y el trabajo se convierte en un droga…

Todas las drogas ofrecen a sus consumidores efectos directos que las hacen atractivas. Y en el caso el trabajo, entre otros efectos, produce una sensación de ser útil, cierto reconocimiento, permite mejorar el estatus, sentir que crecemos, etc.

Quizá, el principal problema se encuentre en que esta droga está muy bien valorada por la sociedad y, al fin y al cabo, matarse trabajando no supone ningún delito. Así, cada día, algunos sin descanso, nos levantamos a consumir esa droga a la que llamamos trabajo y que provoca un gran bienestar a nivel psicológico (a los que nos apasiona y motiva nuestro trabajo).
Pero, si nos provoca bienestar, ¿cual es el problema? Pues que cuando nos excedemos en el trabajo, se puede ver resentida la relación con la familia, con los amigos e incluso nuestra salud; por eso es importante poner una barrera que nos permita separar la vida laboral de la personal

 

Como ocurre con cualquier adicción, reconocer la dependencia es el primer paso. Debemos ser conscientes de que estamos enganchados al trabajo y reconocerlo.

¿Cómo sé si soy adicto al trabajo?

¿Desconectar? ¿Eso qué es? 

Uno de los síntomas más claros y evidentes de los adictos al trabajo es la dificultad que presentan para desconectar cuando están fuera de la oficina o del horario laboral. Pueden estar de vacaciones en el paraíso y seguir mirando el correo electrónico 7 u 8 veces al día.

Sentimiento de culpabilidad cuando no se está trabajando 

Los adictos al trabajo experimentan cierto sentimiento de culpabilidad cuando no están trabajando. Es como si el hecho de descansar un poco les fuera a dejar en ese estado para toda la vida, sienten que parar por unos días o unas semanas les puede hacer perder el hábito y la costumbre de trabajar.

Suelen negar que tienen un problema 

Lo cierto es que trabajar hasta matarse está bien visto. Y aquí es donde el adicto al trabajo encuentra la excusa perfecta para seguir «consumiendo» su particular droga.
Si el trabajo les tiene totalmente aislados es por necesidad, porque son responsables, porque la situación es complicada, o porque las circunstancias así lo requieren durante un tiempo… pero nunca porque tienen n problema; y más grave de lo que imaginan.

Pon coto

De no poner freno a ese ritmo, en unos años todo caerá. Por ello es importante que crees una barrera que te permita diferenciar y disfrutar de tu vida laboral y también de tu vida personal.

Haz algo que te guste a diario 

Y, por mucho que te guste trabajar, no entra dentro de esta posibilidad. Lee, pasea, practica el deporte que te gusta… Lo que sea, pero haz algo a diario que te ayude a desconectar aunque solo sea por una hora al día.

Desconecta el móvil 

Pon tu móvil en «no molestar» o en «modo avión», sobre todo por la noche y durante el almuerzo. De esta manera durante esos períodos no recibirás correos, whatsapps, llamadas, ni nada que tenga que ver con trabajo.

Haz una pausa cada cierto tiempo

Para los adictos al trabajo, desconectar totalmente cuando están de vacaciones les puede llevar dos o tres días. Cuando digo desconectar me refiero a dejar de preocuparse por los correos o lo que han dejado pendiente y tendrán que hacer a la vuelta. Por eso, es posible que hacer dos o tres escapadas de 4 días al año no sea suficiente porque no te da tiempo de desconectar antes de regresar al trabajo.