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cambiar rumbo profesional

La vida es una constante de decisiones, de oportunidades que aparecen y que tomamos o dejamos, un constante ir a por ello o quedarse en la zona de confort, un montón de puertas que se abren y se cierran…

Y cuando necesitamos un cambio de rumbo, nuestro cuerpo, nuestra mente o nuestro corazón nos lo gritan. Y si no le hacemos caso, es la vida la que nos obliga a tomar conciencia y hacer algo al respecto, pues los cambios de rumbo son necesarios para crecer y encontrar quienes somos o quienes queremos ser.

Ante los cambios en general y profesionales en particular, este es mi aprendizaje:

Nunca digas nunca

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y así es. De hecho, a veces hasta nos encariñamos con la piedra.

Si echas la vista atrás, probablemente haya alguna situación laboral en la que, al salir, has dicho que nunca más. Y con el tiempo, te vuelves a ver en la misma situación. Puede que si buscas bien, haya más de una situación así.

Moraleja: nunca digas nunca.

Y, lo importante es que rescates, cuando aparezca de nuevo la misma piedra, el aprendizaje del tropiezo anterior.
Te recomiendo plasmarlo sobre el papel, escribir lo que has aprendido y lo que has perdido. De esta forma, podrás tener la información a mano antes de repetir tu tropiezo.

Acepta el cambio

No tendrás un único cambio de rumbo en tu vida, tendrás muchos… Acéptalo y asúmelo como parte de tu vida.

Puedes tener un buen sueldo, a veces, a cambio de mirar a otro lado y guardar en el cajón y bajo llave tus valores y principios… como muchas personas creen que debes hacer y te han aconsejado. O puedes ser fiel a ti mism@, confiar en tu instinto, ser fiel a tus valores y luchar por lo que quieres. Arriesga. Y trabaja a conciencia para conseguirlo.

 

Espero que te sea de ayuda mi experiencia y mi visión si estás en medio de un mar de dudas sobre tu carrera, si te encuentras en un punto en el que no sabes si continuar en lo seguro o arriesgar con un cambio de rumbo. 
Gracias por estar tras la pantalla. Nos leemos en el próximo post ;) 

idea-plan-actionNuestra faceta profesional es, sin ninguna duda, una parte importante de nuestra vida. Todos podemos mirar atrás y analizar el recorrido que hemos hecho hasta ahora… Sin embargo, mirar hacia el futuro y saber hacia dónde ir, no resulta tan fácil; pero de ello depende el nuestro futuro. 

La improvisación, hoy, no es la mejor opción para los profesionales. Un plan siempre nos ayudará a marcar el camino a seguir… 

Dirigir o redirigir el sentido de nuestra carrera profesional, con todas las decisiones que ello implica, es una tarea compleja. Y tener una planificación nos permitirá hacerlo de una manera más consciente, más ordenada y más eficaz. 

Si todavía no lo tienes, es hora de que elabores tu propio plan estratégico de desarrollo profesional. Te lo acabarás agradeciendo.

Yo te propongo dar tres pasos que te permitirán comenzar a andar en este sentido:

1. Visualiza tu destino

Míralo como un viaje. Cuando sales a la carretera, defines tu destino, marcas tu ruta, prevés… Con tu carrera, haz lo mismo, fija tu punto de mira en el lugar al que quieres llegar. De esta manera conseguirás saber dónde quieres estar a largo y medio plazo.

Y mientras, ten siempre a mano una lista de los pequeños objetivos que te permitirán avanzar hacia tu meta. Si en algún momento se te olvida por que has empezado, consúltala; si en algún momento se te pasa por la cabeza desistir, consúltala y observa todo lo que has conseguido ya.

2. Haz un análisis de las deficiencias

Conocer nuestros puntos fuertes es fundamental para potenciarlos. Pero también es importante que conozcas los puntos más débiles para saber cómo afrontarlos…

Si es necesario, realiza una lista de habilidades relacionadas con tu sector o actividad profesional. Una buena forma de conocer tus puntos fuertes y débiles en este sentido, es dotar a cada una de esas habilidades de una puntuación… El resultado te permitirá saber y decidir si debes potenciar y enfocar tu destino hacia un trabajo que te permita potenciar esos puntos fuertes o si debes trabajar más los débiles para llegar a donde quieres.

3. Realiza un plan de desarrollo

Llegados a este punto debes tener ya muy claro adónde quieres llegar y lo que necesitas aprender y hacer para lograrlo. Sin embargo, sólo con eso no basta, contar con un plan profesional es algo más complejo…

Por un lado, debes especificar los pasos que irás dando. Quizá en lugar de potenciar tus habilidades lo que necesitas es adquirir habilidades nueva, por ejemplo. O es posible que tus objetivos te obliguen a formarte en un campo concreto, etc.
Además de lo que necesitas hacer para alcanzar tus metas, es importante que definas cuándo lo vas a hacer… Un buen plan incluye plazos.

 

Y para terminar, ten en cuenta que esta es la teoría, en la práctica pueden surgir imprevistos, puede que no todo salga como habías planeado, que no avance a la velocidad prevista, etc. Por eso, un plan no es un mandamiento, es una guía sujeta a cambios. Revísalo a corto y largo plazo para comprobar qué objetivos has alcanza dentro de los plazos y qué no has conseguido y, si es necesario, modifica la estrategia las veces que haga falta.