No son pocos los que se ponen la venda antes de llegue  la pedrada con su zona de confort a diario. En nuestro día a día, nos desplazan por los mareantes cambios, a veces externos / internos del escenario en el que llevamos a cabo la representación; por proyectos, nuevo supervisor, futuro del negocio…, o internos; no percibimos que se nos valore, o la rutina nos tiene esclavos y aquello que durante un tiempo tanto nos aportaba se ha convertido en algo soporífero.

El fantasma de la inacción nos persigue cuando miramos hacia fuera de nuestro mundo conocido, nos aterrorizamos por nuestros miedos, y predecimos como si fuera un todo, un campo minado por los obstáculos  y las dificultades impidiéndonos lanzarnos a vivir una aventura, quedándonos paralizados, y a veces…, de por vida, viendo reducida a una línea muy estrecha el área expansión y un precipicio imaginario al fondo que nos lleva a entrar en pánico. El cambio lleva en su ADN el riesgo, y es consustancial el error cuando hacemos cosas nuevas. Para Tu tranquilidad te diré que cometemos errores todos, todos los días, a lo que te invito es a que cambies de errores y para garantizarlo prueba con propuestas nuevas.

La incertidumbre nos acecha constantemente cuestionando la seguridad y el control, pero cuando te lanzas, ese basamento o esa engañosa “estabilidad” que estaba disfrazada de una pasiva rutina casi desaparece porque Tu día a día es al final un “no se”, si las cosas dejan de ser “predecibles”, el cambio y la inestabilidad se convertirán en lo “normal”.

Todo lo contrario es abrirse al mundo de las posibilidades, de nuevos retos, donde existen infinitas oportunidades de crecer.

La repetición constante suele dar como resultado apatía y un miedo exacerbado al posible cambio por las multiples creencias…, en la falta de capacitación y amparándonos en creencias irracionales.

Un ejemplo claro es este tiempo que vivimos, en el que se han acrecentado las dificultades, y que como si nos hubieran cambiado el paso a todos por un acontecimiento global inesperado, nos ha cuestionado nuestro modelo de vida.

Nos caracterizamos por nuestra habilidad para superar lo imposible (Lo posible lo hace cualquiera), forzados a atrevernos, con miras más elevadas,  rompiendo barreras, innovando, es un despertar a la imaginación una invitación a “HACER”.

Si permaneces robotizado corres el riesgo de no ponerte en camino a Tu sueño / s.

Cuando vivimos en automático, como máquinas que no se detienen a reflexionar, puede ser que limitemos el mundo de posibilidades a nuestro alrededor. Para hacer cosas nuevas tendrás que aprender cosas nuevas, y deja algo para el camino e insisto “LANZATE”, garantizado que no vas a estar exento  de todo tipo de acontecimientos y tendrás que asumir Tu responsabilidad para resolverlos exitosamente. 

A veces me pregunto porque nos gusta sufrir innecesariamente, o me pregunto

¿Cómo sería mi vida si se solucionaran todas las cosas?

y me asusto casi prefiero estar en modo bucle o rueda hámster ; busca ayuda, busca a quién lo haya resuelto antes, pídele su experiencia. Cambia la perspectiva, haz un reencuadre. A veces estamos tan inmersos en nuestro bosque que no tenemos la visión desde otro punto de vista, quizá nos enfocamos demasiado en el detalle y necesitemos tener vista de pájaro o viceversa. Recuerda que siempre hay personas con ganas de ayudarte. 

Aquel día retornando desde Cordoba en AVE

Este año, en el acumulado de los últimos cinco años he superado el millón de kilómetros viajando en el AVE, esto indica lo mucho que he viajado en tren por trabajo. Siempre ocupo asiento de pasillo para poder moverme si es necesario y no molestar a la persona que ocupa el asiento de al lado. En el mes pasado de Marzo concretamente el día 11 regresando de Córdoba, curiosamente ocupaba el asiento de ventanilla ya que fue un viaje inesperado y no había plazas. Y como siempre trabajando con mi ordenador; En un momento dado el atardecer se tornó deslumbrantemente bello y me quedé hechizado por el momento. Tomé la decisión de apagar el ordenador y quedarme observando “paré el automático” y me di  permiso para disfrutar del paisaje. Cientos de viajes por esta línea y no había prestado atención a la maravilla que había a mi alrededor. 

Cambiar de perspectiva: una necesidad

La forma que utilizo más habitualmente para cambiar de perspectiva es hacer listas, en mi caso me reducen el estrés. Me facilitan a la hora a tomar conciencia de donde estoy, donde quiero ir, toma de decisiones sobre futuros proyectos; positivo / negativo, pros / contras, beneficios / sacrificios…

Me ayudan las listas en la mejora continua, innovar, cambiar de opinión, a buscar nueva información que no había tenido en cuenta, a reírme de algunas ideas que pueden parecer imposibles o absurdas, a restar importancia a cosas que me preocupaban, a pedir ayuda… y todo ello con el foco en la consecución de mis sueños…

En resumen para cambiar de perspectiva:

  • Tomate un respiro.
  • Analiza la situación y toma consciencia.
  • Compártelo con alguien.
  • Busca alguien que Te escuche.
  •  Feedback.

¡PASA A LA ACCIÓN!.

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