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A las empresas les ocurre lo que a los seres humanos, pasan por diferentes ciclos a lo largo de su vida: nacen, se desarrollan, crecen y mueren o acaban reconvirtiéndose. Al fin y al cabo, detrás de las empresas lo que encontramos   son personas…

Con el liderazgo sucede algo similar que con las  empresas, es algo en constante cambio… Y no es de extrañar, todo evoluciona: las personas, las necesidades, las prioridades, los consumidores, el entorno, etc. Por ello, la gestión de una empresa no requiere de la misma actuación hace 10 años que ahora, y tampoco se podrá gestionar como hoy una empresa en el 2020.

El éxito de una empresa dependerá de la estrategia que elabore y lleve a la práctica para tratar de solventar la situación económica actual.
Es evidente que el tipo de gestión y de liderazgo que precisaba una compañía hace 10 años, no es el mismo que precisa una empresa hoy en día. La clave es, ¿qué tipo de liderazgo es el educado en este momento?

La respuesta no es sencilla y probablemente no haya una única respuesta válida, sino muchas. Lo que sí hay son unas guías comunes que nos indican el camino a recorrer en función de las necesidades de liderazgo a día de hoy. Y esas guías pasan por lo emocional, por apostar por la involucración de las personas que forman el equipo humano de la empresa, por la motivación y por promover la iniciativa.

Cuando en el camino no encontramos piedras, no resulta complicado mantener el ritmo. Sin embargo, es en tiempos de difíciles cuando un líder debe sacar el máximo partido al equipo humano para proporcionar a la compañía el mejor talento; y eso pasa por motivar y otorgar a los colaboradores un rol participativo en el que sus opiniones e ideas cuenten, desde el que puedan tomar decisiones.

El liderazgo de hoy precisa de una comunicación fluida con toda la organización que permita que todos sepan lo que se va a hacer, lo que se está haciendo y por qué. Si las personas que trabajan en la empresa no saben lo que se está haciendo, difícilmente mostrarán una actitud de interés, y mucho menos se involucrarán.

Es este tipo de líder el que se precisa cualquier organización hoy en día. Sin embargo no es el más común. Quizá, el motivo se deba a que este tipo de líder es un líder de carrera de fondo, de largo plazo, que construye las bases de proyectos sólidos, sostenibles y duraderos. Sin embargo, cuanto mayores son las dificultades debido a la crisis, más grande es la presión por sobrevivir y tomar decisiones rápidas y drásticas.

¿Tú qué clase de líder eres? Y, sobre todo, ¿qué clase de líder quieres ser?