“Tenía que haberle dicho que no, ¡a ver ahora cómo salgo de ésta!

no

Aprender a decir NO. Es tan importante aprender a decir no cuando queremos decir no.

Aprender y decir no cuando realmente es lo que queremos decir es fundamental en todos los ámbitos de nuestra vida. Y en el ámbito profesional, ante el desarrollo de un proyecto de emprendimiento, en la empresa con respecto a hacer lo que quieren otros, en la toma de decisiones en nuestro trabajo, no solo es fundamental sino decisivo.

Nadie ha dicho que sea fácil. De hecho, no lo es. Y es que la idea no es solo saber decir no, sino hacerlo sin dañar a los demás. Para lograrlo, a veces necesitamos de práctica, de entrenamiento.

Decir no cuando realmente es lo que queremos decir es una práctica que no está muy bien vista a nivel social y cultural. Es por ello que hemos llegado a decir sí casi por inercia.

Nos quitaríamos muchos pesos de encima y evitaríamos problemas, contratiempos e inconvenientes si aprendiéramos a decir no ante todo aquello que no queremos, no podemos o sencillamente no nos viene bien en el momento.

¿Por qué decimos no?

Ante la dificultad de decir un no a tiempo son muchas las causas o juicios que generan ese bloqueo y nos llevan a decir justo lo contrario. Sin duda, uno de los más frecuentes es la creencia de que si decimos no nos dejarán de querer, no volverán a contar con nosotros, se enfadarán, etc.

Cuando dejamos que todos estos juicios entren en juego, nos perdemos y comenzamos a confundir nuestras necesidades con las de los demás, llegando muchas veces a creer que estamos aceptando por voluntad propia, cuando en realidad estamos actuando de forma prácticamente automática, por inercia, como decía antes.

Y aquí es cuando comenzamos a hablar de miedo. Decimos sí casi de forma automática, creyendo que lo hacemos por el deseo de ayudar o aportar algo; sin embargo, la verdadera razón que se esconde tras ese sí es el miedo: miedo a perder reconocimiento, a que pueda cambiar la imagen que tienen de nosotros, a perder nuestro estatus
Renunciamos a lo que queremos, hacemos caso omiso de los límites que deberíamos poner buscando la aceptación y aprobación de los demás.

 

El problema de no aprender a decir no cuando es necesario o es lo que queremos decir es que el sí nos irá generando un malestar que, de acumularlo, podría derivar en graves consecuencias.

Decir que no cuando realmente lo queremos decir no es una cuestión de dignidad, de valorarse y respetarse.

 

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