éxito

Hace ya algún tiempo Fortune 500 realizó un estudio que les levó a entrevistar a una gran número de ejecutivos. El estudio dio como resultado que más de un 90% de los profesionales entrevistados atribuían su éxito más a su actitud que a cualquier otro factor o circunstancia. Esta es sólo una muestra más de que, para llegar tan lejos como deseamos, es fundamental tener una buena actitud.

Nuestra manera de pensar y ver las cosas afecta de manera sorprendente y poderosa a nuestro camino hacia el éxito. De hecho, si fuéramos más conscientes del poder de nuestra actitud a la hora de alcanzar nuestras metas y sueños, muy diferentes serían las cosas.

La manera en la que decidimos mirar y ver la vida determina claramente la manera en que la vida nos mira a nosotros. Y es que de nuestra actitud ante la vida depende la forma en la que nos relacionamos con ella… E inevitablemente lo que conseguimos y recibimos, depende de esa actitud que adoptamos y mostramos.

Si caminas por la vida esperando que a cada paso una piedra bloquee tu camino, es justo eso lo que vas a encontrar. Si esperas a cada paso lo peor, tu camino estará plagado de peor. Y del mismo modo, si miras desde un prisma positivo, serán cosas buenas las que recibas; y es que, cuando se mira la vida con optimismo y entusiasmo, la vida nos guiña el ojo incluso cuando nos toca afrontar circunstancias negativas, ya que nos enseñará a sacar lo mejor de ellas, utilizarlas como método de aprendizaje y entenderlas como algo que nos sirve para seguir adelante con más fuerza aún.

Ahora que comienza un nuevo año, te dejo aquí algunas características fundamentales para construir esa actitud adecuada para alcanzar el éxito:

Confianza en ti mismo/a

Si no confías tú en ti, nadie lo hará. Cree en ti, sólo así podrás demostrarte a ti y a los demás que tienes la fuerza suficiente para lograr cualquier cosa que te propongas.

Busca lo mejor de cada persona 

Dijo Albert Einstein, y ¡cuánta razón tenía! ❝Si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil❞. Todos somos buenos en algo, busca siempre y a ser posible, potencia, lo mejor de cada persona con la que te relacionas.

Busca la oportunidad

La vida, el día a día, está lleno de oportunidades que pasamos por alto y desaprovechamos. Sé más curioso/a, trata de ver un poco más allá, repara en los detalles… busca siempre la oportunidad.
Allá donde los demás sólo sean capaces de ver problemas, practica la habilidad de encontrar soluciones. Cuando todos crean que es imposible, demuéstrales que a imposible le sobran las dos primeras letras.

Sé generoso/a 

Practica el deseo de dar, de ofrecer… la generosidad es un gran impacto positivo. No recuerdo de dónde la he sacado, pero siempre llevo en mi mente esta frase ❝Lo que das, te lo das. Lo que no das, te quitas❞.

Perseverancia

Nadie dijo que el camino hacia el éxito sea un camino fácil. Pero lo que sí es seguro es que para llegar al éxito, es necesario aferrarse a los sueños y no soltarlos jamás.

Comienza a asumir que tu vida es tu responsabilidad

Tu vida e tuya y lo que ocurra con ella sólo depende de ti. Tú eres quien decide hacia dónde la quieres dirigir…
Nunca verás nada positivo si no asumes que la responsabilidad de dar el primer paso e iniciar el camino es tuya… Es fundamental para alcanzar tus sueños que tomes conciencia de que tus resultados, lo que obtienes en la vida, es sólo la consecuencia de tus decisiones y elecciones.

¡Feliz Año!

liderazgo-transformador

El bienestar económico y social de este país y muchos otros, depende, en gran medida, de la innovación. Y lo cierto es que no podemos hablar de innovación sin talento. Por este motivo resulta realmente importante y urgente entender la manera en la que se crean las organizaciones innovadoras y cómo se gestiona el talento en ellas.

En contra de lo que a priori podría parecer, la clave de la innovación, no es tanto una cuestión de I+D, crear nuevos productos, mercados o nuevas tecnologías, sino que depende más de nuevas formas de hacer, de  crear nuevos tipos de culturas, de apostar por espacios dentro de las organizaciones que permitan a los miembros que las forman innovar.

Las compañías que sean capaces de crear entornos propicios y sepan atraer y retener a los talentos, serán las que sobrevivan. Este nuevo escenario en el que reina la ley del más valiente, en el que sólo permanecerán las empresas con la valentía necesaria para actuar de forma diferente y sean capaces de desprenderse de los viejos modelos de gestión. Y los modelos nuevos tienen como absoluto protagonista al líder transformador, un líder que se adapta a los nuevos entornos.

El cambio proactivo debe estar no sólo en el ámbito directivo o unos pocos agentes, porque esta filosofía hoy está abocada al fracaso. El camino al éxito pasa, sin ninguna duda, por dar protagonismo a todas las personas que componen la empresa y saber detectar y aprovechar el talento innovador de cada uno de ellos.

Contar con una cultura innovadora implica premiar el pensamiento creativo y diferente. La verdadera cultura innovadora es la que genera una innovación silenciosa, donde el directivo tiene como principal función servir de guía y y propiciar las condiciones de microcambio. Como es obvio, este tipo de culturas revolucionarias requieren cambios radicales en los sistemas de gestión, pero también los de liderazgo. Y la llave del éxito la tienen los líderes transformadores, esos capaces de permitir que otros liberen sus ideas, sean capaces de establecer bases para que el cambio suceda, pero sobre todo que sean capaces de dar el poder a otros para que hagan que el cambio tenga lugar… En resumen: líderes capaces y predispuestos a permitir a otros innovar.  

Apostar por la cultura innovadora es apostar por el cambio que se produce de manera continua y progresiva. Es aceptar y asumir muchos pequeños cambios que, a priori, pueden parecer poco transgresores o relevantes, pero que unidos dan pie lugar a una innovación invisible y silenciosa pero que, sin ninguna duda, componen así la mejor de las estrategias para alcanzar el éxito frente al cambio.  

Seleccionar, formar y desarrollar una nueva generación de líderes capaces de adaptarse a los cambios y nuevos entornos y que sepan crear estas nuevas culturas innovadoras se torna urgente. La guerra de la innovación es la guerra por el talento. Quizá, más que por el propio talento, por gestionar el talento de una forma mejor y más eficiente. De lo que no cabe ninguna duda es de que, el talento más urgente de desarrollar y gestionar es el talento directivo, ese liderazgo transformador del que vengo hablando desde el principio del artículo.

Las claves para crear equipos de alto desempeño

Aunque las cosas están cambiando, aún hoy no es fácil encontrar personas que, en su trabajo, se sientan parte de un equipo. Sin embargo, las empresas u organizaciones que han logrado que sus empleados se sientan parte de un equipo, se ha demostrado que obtienen mejores resultados utilizando menos recursos. Es este uno de los motivos por los que resulta interesante que los jefes pasen a ser líderes y que sus gente se convierta en su equipo.

Cualquier equipo de alto desempeño cuenta con cuatro características básicas:

  1. Todos sus miembros presentan una actitud predispuesta y decidida ante la ejecución
    Contar con un equipo decidido a avanzar hacia los objetivos, es fundamental para alcanzarlos.
  2. Todos tienen claro el ‘qué’
    Todos los miembros del equipo tienen totalmente claro qué hace su organización y qué hacen ellos para ganar y alcanzar los objetivos.
  3. Todos tienen claro el ‘porqué’
    En cualquier equipo de alto desempeño, sus miembros tienen muy clara la misión del equipo y las consecuencias si éste no funcionara correctamente.
    Además, dejar al descubierto ante todos el ‘porqué’ supone una gran fuente de motivación para todo el equipo.
  4. Todos tienen claro el ‘cómo’
    Otras de las características de los equipos de alto desempeño es que, todos y cada uno de sus miembros, saben a la perfección cómo deben hacer las cosas y cómo las debe hacer el resto del equipo, y las ejecutan de la manera adecuada y esperada por el resto de los componentes del equipo.

Para lograr las cuatro características o los cuatro principios mencionados anteriormente, es fundamental:

  • Que el equipo esté bien liderado y cuente con una estrategia clara.
  • Que las normas internas y los roles estén perfectamente definidos.
  • Contar con objetivos que estén bien definidos por la dirección del equipo. Además deben ser comunicados con claridad a todos los miembros y deben ser en todo caso, objetivos específicos, medibles, alcanzables y limitados en el tiempo.
  • Que haya una comunicación clara y eficaz por parte de todos los miembros del equipo y a todos los niveles.
  • Que exista un compromiso sólido por parte de todas y cada una de las personas que componen el equipo.
  • Que exista cierta flexibilidad a la hora de innovar, realizar cambios en el proyecto y buscar nuevas alternativas o formas más efectivas de alcanzar los objetivos.
  • Que exista una búsqueda continua de la excelencia, tanto a nivel personal como colectivo.
  • El reconocimiento y la recompensa, tanto a nivel individual como de equipo. Esto, junto a la celebración de los objetivos logrados y éxitos alcanzados, contribuirá a motivar el equipo.

 

idea-plan-actionNuestra faceta profesional es, sin ninguna duda, una parte importante de nuestra vida. Todos podemos mirar atrás y analizar el recorrido que hemos hecho hasta ahora… Sin embargo, mirar hacia el futuro y saber hacia dónde ir, no resulta tan fácil; pero de ello depende el nuestro futuro. 

La improvisación, hoy, no es la mejor opción para los profesionales. Un plan siempre nos ayudará a marcar el camino a seguir… 

Dirigir o redirigir el sentido de nuestra carrera profesional, con todas las decisiones que ello implica, es una tarea compleja. Y tener una planificación nos permitirá hacerlo de una manera más consciente, más ordenada y más eficaz. 

Si todavía no lo tienes, es hora de que elabores tu propio plan estratégico de desarrollo profesional. Te lo acabarás agradeciendo.

Yo te propongo dar tres pasos que te permitirán comenzar a andar en este sentido:

1. Visualiza tu destino

Míralo como un viaje. Cuando sales a la carretera, defines tu destino, marcas tu ruta, prevés… Con tu carrera, haz lo mismo, fija tu punto de mira en el lugar al que quieres llegar. De esta manera conseguirás saber dónde quieres estar a largo y medio plazo.

Y mientras, ten siempre a mano una lista de los pequeños objetivos que te permitirán avanzar hacia tu meta. Si en algún momento se te olvida por que has empezado, consúltala; si en algún momento se te pasa por la cabeza desistir, consúltala y observa todo lo que has conseguido ya.

2. Haz un análisis de las deficiencias

Conocer nuestros puntos fuertes es fundamental para potenciarlos. Pero también es importante que conozcas los puntos más débiles para saber cómo afrontarlos…

Si es necesario, realiza una lista de habilidades relacionadas con tu sector o actividad profesional. Una buena forma de conocer tus puntos fuertes y débiles en este sentido, es dotar a cada una de esas habilidades de una puntuación… El resultado te permitirá saber y decidir si debes potenciar y enfocar tu destino hacia un trabajo que te permita potenciar esos puntos fuertes o si debes trabajar más los débiles para llegar a donde quieres.

3. Realiza un plan de desarrollo

Llegados a este punto debes tener ya muy claro adónde quieres llegar y lo que necesitas aprender y hacer para lograrlo. Sin embargo, sólo con eso no basta, contar con un plan profesional es algo más complejo…

Por un lado, debes especificar los pasos que irás dando. Quizá en lugar de potenciar tus habilidades lo que necesitas es adquirir habilidades nueva, por ejemplo. O es posible que tus objetivos te obliguen a formarte en un campo concreto, etc.
Además de lo que necesitas hacer para alcanzar tus metas, es importante que definas cuándo lo vas a hacer… Un buen plan incluye plazos.

 

Y para terminar, ten en cuenta que esta es la teoría, en la práctica pueden surgir imprevistos, puede que no todo salga como habías planeado, que no avance a la velocidad prevista, etc. Por eso, un plan no es un mandamiento, es una guía sujeta a cambios. Revísalo a corto y largo plazo para comprobar qué objetivos has alcanza dentro de los plazos y qué no has conseguido y, si es necesario, modifica la estrategia las veces que haga falta.

 

procrastinacion

Encontramos excusas con una facilidad asombrosa. Nos cuesta muy poco autoconvencernos con excusas disfrazadas de motivos: cansancio, falta de tiempo… y un largo etcétera componen la lista de nuestras excusas. Y mientras, entre excusa y excusa, encontraremos otras cosas que nos roben el tiempo y nos tapen los ojos y nos hagan creer que realmente estamos muy ocupados: ponemos la mesa, ordenamos las carpetas del escritorio del ordenador, nos vamos a la ducha, nos liamos entre redes sociales y correos electrónicos …

¿Alguna vez te has planteado por qué hacemos esto con tanta frecuencia?

En parte, forma parte de nuestra naturaleza. Cuando algo nos gusta, mantenemos la motivación. Sin embargo, cuando vemos una tarea como algo tedioso o desagradable, tendemos a posponerlo.

Hacemos lo mismo con las tareas que requieren de mucho tiempo… Cuanto más tiempo pensamos que nos costará realizar la tarea, más excusas encontraremos para posponerla. Y lo hacemos porque nuestra naturaleza nos hace subestimar el tiempo que requieren las tareas que nos parecen agradables, y sobreestimar el tiempo que deberemos invertir en aquello que no nos gusta tanto.

Otro de los motivos que nos llevan a procrastinar sin control es que la tarea sea difícil o complicada. Y en este caso la tarea no tiene por qué ser desagradable. Quizá se trata de un proyecto muy interesante e incluso entusiasmarnos la idea, pero si consideramos que es complicado, puede llegar a desbordarnos y recurrimos de nuevo a la postergación.

Uno de los grandes frenos que ponemos a nuestro propio avance es el miedo al fracaso. Y la manera más fácil de apaciguarlo, es postergando, porque así evitamos la posibilidad de fracaso.

 

Evidentemente esto es sólo una forma temporal de evitar un posible fracaso que lo único que nos aportará es una pérdida de tiempo. Y es que, si nos mantenemos en la dinámica, lo que nos espera es infinitamente peor que la posibilidad de equivocarnos: nos espera un fracaso definitivo.   Como es lógico, procrastinar, postergar continuamente, lleva implícitos sentimientos de culpa porque en el fondo somos conscientes de que no estamos actuando de la mejor manera. Nos fallamos, nos decepcionamos a nosotros mismos.

¿Qué hacer para acabar con la procrastinación?

Pon el foco en los resultados

No pienses en el proceso de realización de la tarea en sí. Pon todo el foco en el objetivo, el los resultados, en cómo te sentirás cuando lo logres. Con lo que quieres conseguir en mente, visualizándolo, será más fácil motivarte y lograr que pases a la acción. Una vez que des los primeros pasos, no querrás quedarte a mitad del camino…

Si te desborda, mejor por partes

Si el proyecto es demasiado grande, demasiado complejo, ¡divídelo! Comienza a separar las diferentes etapas del mismo hasta que logres verlo viable sin que te desborde… Realiza un plan de acción detallado que puedas seguir y consultar en cualquier momento. Y luego, comienza a dar lo primeros pasos y el camino se irá abriendo a medida que avances…

Ponte horarios

Es muy importante que establezcas momentos específicos de tiempo en los que trabajarás en esos proyectos. E igual de importante que respetes los horarios que te pongas. Si lo haces, no tardarás en ver los avances…

Pasa a la acción, ¡YA! Pasar a la acción será lo que marque la diferencia entre una vida exprimida al máximo y camino al éxito y «lo que pudo haber sido».

¡No dejes que la procrastinación te robe tus sueños!

positividad

Ser positivo es clave en todos los aspectos de nuestra vida, también en nuestra faceta profesional. Es la positividad la que nos permitirá salir adelante, superar las piedras en el camino, encontrar sentido a lo que hacemos, hacer frente a nuevos retos, incluso encontrar la recompensa y sentirnos realizados.

Mantenerse positivo la mayor parte del tiempo no siempre es fácil, pero teniendo en cuenta y siempre presentes estas máximas básicas, se puede lograr:

1. La actitud La actitud son esas gafas a través de las que miramos el mundo… Dependiendo de si utilizas los cristales con la graduación correcta o no, una misma situación la puedes ver de diferente manera y también te puede hacer sentir de diferente manera en función de si le plantas cara con una sonrisa o lo haces con una actitud negativa. Si eres de los/as que tienden a resaltar la parte mala de cualquier acontecimiento, situación o circunstancia, es hora de cambiar los cristales. Quizá no encuentres a la primera unos que te permitan ver con nitidez y claridad, pero sí puedes cambiarlos poco a poco… Esfuérzate porque así sea. Comienza buscando el lado positivo a algunas cosas y observa cómo cambia el mundo si al verlo con estas nuevas gafas. Poco a poco, optarás por llevarlas contigo siempre. 2. El respeto Tener y mostrar respeto a los demás, a cada una de las personas con las que te relacionas o tienes contacto, es fundamental para este cambio. No olvides que cada persona es diferente, y cada una posee sus propios sentimientos y también cuenta con una visión particular de la vida; en ocasiones puede coincidir con tu manera de ver las cosas, en otras no. En todos los casos, recuerda: respeto y amabilidad al relacionarte. A todos nos gusta y esperamos de los demás que nos traten con respeto y amabilidad… hay un frase que me gusta y todos deberíamos tener siempre presente:

❝Lo que das, te lo das. Lo que no das, te lo quitas.❞

3. Valora lo que tienes Y no me refiero sólo a lo material, sino más a todas esas personas que están contigo: tu familia, tus amigos, las personas con las que trabajas o con las que tienes relación cada día… Todos ellos aportan cosas buenas y muy positivas a tu vida, valóralo hazles saber tu agradecimiento. 4. Las comparaciones son odiosas Seguramente has escuchado en alguna ocasiones que las comparaciones son odiosas. Incluso puede que en más de una ocasión tú mismo/a lo hayas dicho. Así es, lo son; pero no sólo son odiosas, también afectan de manera negativa en tu vida, ya que pones el foco de atención lejos de ti mismo/a, robándote energía y alejándote de tus objetivos. Piensa en ti como una persona diferente, única. Y evita vivir en función de los logros de los demás; márcate objetivos propios y si tienes que superar a alguien, que sea a ti mismo/a. 5. Acepta tus responsabilidades No trates de escapar de tus propias responsabilidades, ni de buscar culpables donde no los hay cuando las cosas no son como quieres o como habías planeado. Abandona las excusas y toma, de una vez por todas, el mando de tu propia vida. Ello implica aceptar tus responsabilidades y que nadie más que tú mismo/a es el responsable de tu propia vida. No siempre las cosas salen como las hemos planeado… Cuando esto te ocurra, observa bien lo que ha pasado, trata de sacar de ello un aprendizaje… ¡Aprende! Y luego, levántate e inténtalo de nuevo con más determinación —si cabe—; tienes a tu favor ese aprendizaje, ya sabes lo que no debes hacer o cómo no lo debes hacer, convierte esos obstáculos en elementos que te impulsen hacia tus objetivos. 6. Recuerda lo que has logrado Párate de vez en cuando a recordar lo que has conseguido. A veces estamos tan centrados en nuestras rutinas que no sólo no lo recordamos, sino que no somos conscientes de lo que hemos sido capaces de lograr. Si es necesario, crea una lista de «objetivos alcanzados». Leerla te dará la motivación que necesitas para seguir adelante… Si has conseguido todo eso, puedes conseguir lo que te propongas. 7. ¡Vive con pasión! La misma rutina de la que hablaba antes, a veces, no nos permite disfrutar de las pequeñas cosas. Mira a tu alrededor y disfruta de la sonrisa de alguien que quieres, de tu momento de relax, del trabajo bien hecho, de ese delicioso postre… La vida no consiste sólo llegar a donde te propones, consiste en llegar mientras disfrutas de las maravillas que te ofrece el camino.

como-ser-mas-productivo-y-terminar-las-cosas-mas-rapidamente

La vida laboral de cualquier profesional está repleta de actividades y obligaciones ineludibles, de tareas, de reuniones… En fin. Y ante tantas cosas por hacer en un tiempo limitado, no es complicado que una persona acabe desbordada y pierda el foco de las cosas realmente importantes. Pero ese es un «lujo» que no todo profesional se puede permitir… Y para evitarlo existen técnicas y hábitos que, adoptándolos, nos permiten ser más productivos. Estos son algunos:

Establecer rutinas 

Sin una rutina se torna complicado que un profesional logre completar todas sus tareas y trabajos con éxito. Por ello es importante establecer rutinas.

Cada profesional o empresario es un mundo, no todos trabajan de la misma manera, ni tienen los mismos hábitos, tampoco la misma vida personal. Estos motivos hacen que las  rutinas sean algo muy personal que debe establecer cada uno en función de sus propia vida y de sus propias necesidades. Por ejemplo, existen profesionales que son más productivos de noche, en estos casos se debe elaborar una rutina que tenga en cuenta estos horarios; etc.

Las rutinas también permiten establecer prioridades entre tareas y actividades. Y este es un aspecto fundamental e imprescindible para cualquier compañía.

Medir el progreso 

Establecer metas y objetivos es fundamental en cualquier proyecto o compañía. Y todos los esfuerzos deben estar dirigidos en alcanzar esos objetivos. Por ello, dedicar cada día unos minutos al medir los progresos, analizar el trabajo y detectar qué se puede mejorar, es un hábito sano que permite mantener presentes las metas y conocer los avances en todo momento.

Esta práctica permite también seguir priorizando tiempos y tareas.

Planificar con antelación 

Procura dejar planificado tu día de mañana. Hacerlo te permitirá comenzar tu día laboral directamente por lo importante, lo que tienes que hacer; mientras que si no lo tienes bien organizado, perderás tiempo y energía pensando en todo lo que aún no has finalizado.

Planifica tu día para rendir más y mejor. Pero no olvides que el descanso es fundamental; por ello es recomendable que dentro de es planificación incluyas la hora en la que irás a acostarte, ya que el descanso es fundamental para estar perfecto al día siguiente. Lo agradecerás al despertar.

Si no está muy acostumbrado/a, quizá al principio resulte algo más complicado. Prueba a crear listas que te ayuden a llevar a cabo estos tres hábitos. Poco a poco comenzarán a formar parte de tu día a día hasta convertirse en eso, en hábitos que acabarás realizando casi por inercia.

liderazgo-neurociencia-emociones

A las empresas les ocurre lo que a los seres humanos, pasan por diferentes ciclos a lo largo de su vida: nacen, se desarrollan, crecen y mueren o acaban reconvirtiéndose. Al fin y al cabo, detrás de las empresas lo que encontramos   son personas…

Con el liderazgo sucede algo similar que con las  empresas, es algo en constante cambio… Y no es de extrañar, todo evoluciona: las personas, las necesidades, las prioridades, los consumidores, el entorno, etc. Por ello, la gestión de una empresa no requiere de la misma actuación hace 10 años que ahora, y tampoco se podrá gestionar como hoy una empresa en el 2020.

El éxito de una empresa dependerá de la estrategia que elabore y lleve a la práctica para tratar de solventar la situación económica actual.
Es evidente que el tipo de gestión y de liderazgo que precisaba una compañía hace 10 años, no es el mismo que precisa una empresa hoy en día. La clave es, ¿qué tipo de liderazgo es el educado en este momento?

La respuesta no es sencilla y probablemente no haya una única respuesta válida, sino muchas. Lo que sí hay son unas guías comunes que nos indican el camino a recorrer en función de las necesidades de liderazgo a día de hoy. Y esas guías pasan por lo emocional, por apostar por la involucración de las personas que forman el equipo humano de la empresa, por la motivación y por promover la iniciativa.

Cuando en el camino no encontramos piedras, no resulta complicado mantener el ritmo. Sin embargo, es en tiempos de difíciles cuando un líder debe sacar el máximo partido al equipo humano para proporcionar a la compañía el mejor talento; y eso pasa por motivar y otorgar a los colaboradores un rol participativo en el que sus opiniones e ideas cuenten, desde el que puedan tomar decisiones.

El liderazgo de hoy precisa de una comunicación fluida con toda la organización que permita que todos sepan lo que se va a hacer, lo que se está haciendo y por qué. Si las personas que trabajan en la empresa no saben lo que se está haciendo, difícilmente mostrarán una actitud de interés, y mucho menos se involucrarán.

Es este tipo de líder el que se precisa cualquier organización hoy en día. Sin embargo no es el más común. Quizá, el motivo se deba a que este tipo de líder es un líder de carrera de fondo, de largo plazo, que construye las bases de proyectos sólidos, sostenibles y duraderos. Sin embargo, cuanto mayores son las dificultades debido a la crisis, más grande es la presión por sobrevivir y tomar decisiones rápidas y drásticas.

¿Tú qué clase de líder eres? Y, sobre todo, ¿qué clase de líder quieres ser?

motivar equipos de trabajo

Si eres empresario, gerente o líder de cualquier equipo de trabajo, probablemente te habrás preguntado en más de una ocasión qué podrías hacer para motivar a tu equipo y lograr con ello un mayor y mejor rendimiento. 
Son infinitas las técnicas de motivación y alternativas a las que podrías recurrir, pero en esta ocasión quiero detallar  algunas de las técnicas más comunes reconocidas… 

Las razones que te impulsen a pensar en un proceso de coaching con tus colaboradores, también pueden ser muy diversas, y variar en función de las necesidades del proyecto o la propia compañía, por ejemplo. Pero, independientemente de las razones, entre los objetivos principales debe encontrarse el mejorar la relación con los trabajadores o colaboradores, en encaminar la relación hacia un ambiente de confianza que además te permita observar y ayudar a cada uno de los miembros de tu equipo a convertirse en mejores profesionales. A este respecto, ten en cuenta que a través del coaching empresarial puedes trabajar diferentes aspectos, en función de las necesidades del propio equipo y también de cada profesional de manera individual: puedes trabajar para detectar y potenciar sus habilidades, ayudarles con tácticas que mejores su efectividad, etc. 

Técnicas de coaching para motivar equipos de trabajo

Exposiciones grupales 

Como su propio nombre indica, esta técnica consiste en realizar exposiciones sobre temas concretos. 

Como líder, escoge un tema concreto a tratar, preferiblemente algún punto a mejorar dentro de la compañía o de un proyecto concreto. Informa a tu equipo de la temática y dales una semana para que puedan preparar ideas y soluciones. Fija un día de exposición de ideas; será el día en que tus colaboradores deban exponer sus propuestas ante sus compañeros. 
Se trata de una técnica o ejercicio muy simple, sin embargo es mucho lo que ofrece. Por un lado se obtendrán nuevas ideas y posibles soluciones ante puntos a mejorar; y por otro lado, te permitirá descubrir habilidades y aptitudes quizá ocultas de tus empleados (exposición en público, brillantez ante la concepción de ideas, etc.), aspectos que quizá puedas aprovechar en otros proyectos o posiciones dentro de la empresa. 

Brainstorming o lluvia de ideas

La lluvia de ideas es una herramienta que facilita el surgimiento de ideas ante temas o problemas específicos. El objetivo es que se generen ideas originales en un ambiente de trabajo relajado y distendido.

Si permites a tus colaboradores un papel activo en las decisiones de la empresa o el proyecto en el que trabajan, lograrás que sientan que forman parte de ella y su implicación será mayor.

Juego de cualidades

Este juego consiste en reunir al equipo y dejar que cada uno de los miembros presente a alguno de sus compañeros detallando tres aspectos positivos y tres aspectos negativos de su profesionalidad.

Esta actividad permite a los líderes conocer y comprender mejor las relaciones que se han establecido entre compañeros y las aptitudes que son capaces de percibir los unos de los otros. Esto es algo fundamental para lograr crear y mantener un ambiente de trabajo positivo, en armonía.

Se trata, en los tres casos, de técnicas sencillas que pueden ser adaptadas a un plan a la medida y necesidades de tu equipo y de tu empresa para perseguir un mejora en la comunicación, la productividad, la implicación, etc. Ten presente en todo momento a la hora de ponerlas en marcha que tú debes ser el/la guía a la hora de avanzar como miembro del equipo y crecer como profesional. 

incertidumbre

En mecánica cuántica, la relación de indeterminación de Heisenberg o principio de incertidumbre establece la imposibilidad de que determinados pares de magnitudes físicas sean conocidas con precisión arbitraria.
Esto que Heisenberg estableció hace casi 100 años, concretamente en el año 1925, dicho de una forma más simple, viene a decir que cuanta más certeza se que a la hora de determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimientos lineales y, por tanto, su masa y velocidad.

Ante esto, abría una brecha frente a la física tradicional, que avanzaba siempre en busca de respuestas precisas y exactas dejando patente que el avance de física cuántica sólo era posible si en el camino se encontraban presentes ciertos niveles de incertidumbre como parte de una realidad compleja.

El mismo concepto anterior lo podemos extrapolar al ser humano, a las relaciones, incluso al liderazgo… aspectos, todos ellos, que se niegan a ser dibujados con la exactitud de la física tradicional porque se encuentran en constante evolución.

Hablar, por lo tanto, de la gestión de la incertidumbre, de cómo gestionarla, es por tanto hablar de algo incierto, me atrevería a decir incluso algo fantasioso. Y es que, gestionar la incertidumbre sólo es posible estableciendo escenarios que permiten descartar posibilidades asumiendo errores.
Cuando hablo de gestionar la incertidumbre, a lo que me refiero es a contener el impacto que esta provoca en aquellos que precisan de certezas para avanzar.

La incertidumbre es algo así como una senda imaginaria que no es del todo clara; es confusa, como si una densa niebla dificultara la visibilidad en el camino. Gestionar la incertidumbre implica caminar en medio de esa niebla, pero para avanzar en ella debemos aceptar dos aspectos:

  1. Aceptar la vulnerabilidad y asumir el riesgo
  2. Aceptar y asumir el vínculo que la incertidumbre tiene con la esperanza.

Una de las vías, también confusa, propone quedarnos quietos, inmóviles… y que sea la vida la que nos vaya arrastrando y escribiendo el guión de nuestra vida sin tenernos my en cuenta. Pero existe otra vía que muchos preferimos y hemos decidido tomar: la vía de la esperanza. Esa en la que, a pesar de no tener muy claro el camino, cada paso depende de nosotros mismos, de nuestra actitud.

Una vez más, como en casi todo, la clave está en la actitud. Tú eliges el camino que quieres tomar; pero es conveniente que sepas que siempre lo puedes cambiar.

A este respecto, conviene aclarar que no es lo mismo la gestión de la incertidumbre que la gestión del cambio.
Cuando se trata de la gestión del cambio, somos capaces de visualizar un cambio concreto, incluso podríamos prever el camino a recorrer para llegar a ese cambio. La incertidumbre puede ser los impactos previsibles que habrán en ese proceso de cambio. Anticiparnos a esos impactos es gestionar y una forma de suavizar las reacciones negativas y las resistencias.