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Comienza la recta final de este 2016. Y con ella llegan los balances, nuevas ilusiones y los nuevos propósitos y retos para el año que viene. ¿Has hecho ya tu lista de propósitos para el 2017?

Te invito a añadir un propósito más a tu lista: superar el miedo al fracaso.

«El fracaso es la clave del éxito. Cada error nos enseña algo.» —Morihei Ueshiba—

Un fracaso es un indicador de que la manera en la que estamos haciendo las cosas no es la correcta, adecuada o indicada. Es así como debemos verlo. Y tener siempre presente que de cualquier error, siempre hay algo que aprender; si rescatamos el aprendizaje de cada caída, el nuevo intento lo ejecutaremos con más inteligencia y muchas más posibilidades de alcanzar el éxito.

A continuación te dejo algunos consejos prácticos que te ayudarán a superar el miedo al fracaso:

A la hora de tomar una decisión

  • Piensa en el riesgo, ¿qué puedes perder?
  • Visualiza la recompensa que obtendrías
  • Entre el blanco y el negro siempre hay una inmensa gama de grises, busca el equilibrio entre permitir que el miedo te paralice y lanzarte a la piscina sin comprobar antes si hay agua.
  • Haz una lista de los recursos y herramientas de los que dispones
  • Conócete. Es importante que conozcas tus defectos y limitaciones. Y, por supuesto, que estés dispuesto a solventarlas a través de tus cualidades.
  • Si decides ir adelante, asegúrate de que tus expectativas y los objetivos que te marcarás son realistas.

El éxito o el fracaso también son cuestión de actitud

  • Perfeccionismo
    En ocasiones, invertir demasiados esfuerzos a los pequeños detalles y aspectos secundarios, nos roba tiempo y energías que podríamos dedicar a otros más importantes. 
    Miedo al excesivo

    ¿Alguna vez te ha ocurrido que constantemente piensas y te repites que no puedes, que no sabes, que no lo lograrás, que no serás capaz?
  • Demasiada confianza
    Cuando hay justo lo contrario, un exceso de confianza, tendemos a asumir más responsabilidades de las que podemos.
  • Falta de flexibilidad
    En saber adaptarnos a los cambios y ser capaces de modificar nuestras ideas es fundamental, pues no siempre las cosas van a ser como pensamos, planeamos o deseamos.

Tips para superar el miedo al fracaso

  1. Cuestiona todo y cuestiónate a ti también. Antes de renunciar, ponte en la peor situación, ¿qué es lo peor que podría pasar si te arriesgas?
  2. Pasa a la acción. El miedo te paralizará, lucha contra esa parálisis y pasa a la acción, solo así podrás vencerlo.
  3. Detecta y deshazte de tus pensamientos negativos. Se te pasarán mil cosas por la cabeza, es importante que los pensamientos negativos no te dominen, apártalos.
  4. Conciénciate de que no todo tiene que salir siempre bien a la primera. En la capacidad de persistir está la clave.
  5. Escucha las opiniones de los demás, valóralas y aprovecha todo lo que te pueda servir; pero no dejes que los demás decidan por ti, ni que sus opiniones influyan en tus decisiones. Tu vida es tuya.

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Seguro sabes perfectamente qué es una carta de presentación. Sin embargo, ¿conoces el término carta de motivación?

Una carta de motivación es una presentación. Te presenta como profesional y/o experto y ofrece a  reclutadores y responsables de RRHH información adicional que, por lo general, un currículum vitae  no suele proporcionar.

A través de una carta de motivación el profesional hace evidentes los motivos por los que está interesado en el puesto y las motivaciones que le han impulsado a enviar su CV a la empresa.
En ella se suele hablar de las calificaciones que requiere el puesto vacante al que aspira y muchas otras informaciones que no tienen cabida en el CV.

Diferencias entre una carta de presentación y una carta de motivación

La diferencia entre carta de motivación y carta de presentación es muy pequeña, y tan solo el fin para el que redactamos la carta las diferencia.

La carta de presentación se utiliza como acompañamiento al CV para mostrar habilidades y beneficios que podrías aportar a la empresa, ya que este tipo de cartas, se suelen dirigir en su mayoría a la búesqueda de empleo.

La carta de motivación está más orientada hacia la búsqueda de prácticas, primeros empleos o becas de estudio.

Qué debe tener una carta de motivación

Lo primero y más importante es que debe ser totalmente personalizada y adaptada a conciencia para cada puesto de trabajo. De nada te valdrá hacer una carta de motivación genérica que utilizar con cualquier puesto o empresa.

Puedes aprovecharla también para incluir calificaciones que quizá no son requeridas por el puesto en cuestión, pero que podrían ser importantes y aportar valor a la empresa.

Por qué debes incluir una carta de motivación en tu CV

Una carta de motivación junto a tu CV, aportará información adicional de gran interés para los reclutadores, por lo que, sin ninguna duda, aumentará tus posibilidades de ser seleccionado para ese puesto al que te has presentado como candidato y que te gustaría tener.

 

 

Imaginemos que eres periodista y existe una vacante como redactor en un periódico. El puesto exige a los candidatos reunir una serie de requisitos: formación específica, dominio de herramientas y programas específicos, etc.

Tu CV contará con todos esos datos requeridos: estudios y título, puestos desempeñados, conocimiento de las herramientas necesarias para desempeñar el puesto, etc.
Sin embargo, existen informaciones que no alberga y que podrían ser decisivas a la hora de ser seleccionado. Por ejemplo: tu capacidad de trabajo en equipo, tu capacidad para la toma de decisiones, habilidades, etc. Es todo esto lo que debe albergar tu carta de motivación.

 

 

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Los líderes no siempre son directivos. Aunque sí deberían ser todos los directivos buenos líderes; claro que esa es una regla que no siempre se cumple.

En muchas ocasiones hemos hablado en el blog sobre liderazgo y las características de un buen líder. Y alguna vez, quizá, incluso hemos mencionado que un directivo que sabe liderar no sólo da órdenes, sino que se convierte en su propio mensaje: su ejemplo ofrece justo lo que pretende ver en los miembros de su equipo.

Pero como decía, no solo los directivos pueden ser líderes. De hecho, cualquier persona puede ser líder en algo, independientemente de su puesto o cargo: porque cuenta con alguna habilidad que destaca, porque contribuye a crear un buen clima en el ámbito laboral, por su comportamiento, etc.

Estos pasos te ayudarán a aumentar el liderazgo en tu empresa:

Pon el foco en lo importante

Identifica todas la esteras y prioriza entre ellas, primero en las que te encuentres más implicado. La disciplina será tu aliada.

Genera confianza

Acércate a las personas. Alimenta tu relación con ellas de confianza. En los momentos complicados, es la confianza la que sostiene las relaciones entre compañeros, del equipo, etc.

Da las GRACIAS

Mostrar tu gratitud a las personas con las que trabajas es fundamental para mantener las buenas relaciones y para el desarrollo del liderazgo. Es vital valorar las acciones, el trabajo y el esfuerzo de los demás y agradecerlo cuando lo que hacen te beneficia o beneficia al conjunto.

Ayuda

Si quieres que tu liderazgo vaya in crescendo, no debes centrarte solo en tu propio desarrollo. Ayuda a los demás, en todo lo que puedas, también a crecer.

Escucha

Dedica tiempo a escuchar los que piensan los demás. Las ideas, las críticas, las sugerencias, las dudas… deben ser escuchadas y tomadas en cuenta para mejorar y tomar acción; deben verse como una herramienta para detectar puntos de mejora, para innovar, etc.

Haz frente a las decisiones importantes

Enfrentar los problemas y tratar de tomar las mejores decisiones te convierte en un líder efectivo.

Los problemas no se solucionan por sí solos. Darles la espalda o delegarlos, puede aumentar los riesgos. Un buen líder saber que los problemas se miran de frente, con decisión y la madurez y responsablidad que requiere.

Prepárate para afrontar situaciones conocidas y estudia lo que no conoces

Un buen líder se hace con preparación para destacar en los presente y conocido. Pero solo tener en cuenta lo que se conoce no es buena idea, ser previsor ante lo desconocido le permitirá y ayudará a destacar aún más.

 

 

 

proyecto

Proyectos, casi toda nuestra vida gira en torno a ellos. Y son los proyectos los que nos permiten alcanzar grandes logros. Aunque, comenzar, no es fácil, no intentarlo no debe ser una opción; sin embargo, vemos a menudo como la continuidad y el éxito de un proyecto o su fracaso, va marcado por los primeros pasos a la hora de comenzar el camino.

Y a esto último dedico este post, a los primeros pasos, algunos pasos clave y fundamentales a la hora de comenzar un nuevo proyecto o afrontar un nuevo cargo o trabajo.

Un proyecto es una construcción a largo plazo que requiere de paciencia para ir superando las diferentes etapas a través de las tareas y acciones necesarias y predefinidas.

¿Tienes algún proyecto o cambio en tu vida? Estos son los pasos que yo considero clave a la hora de comenzar:

¿Estoy preparado para asumir este nuevo proyecto?

Comenzar o poner en marcha es fácil y suele generar un chute de adrenalina y satisfacción.  Pero, continuar no será tan fácil y requerirá de autodeterminación, disciplina, constancia, confianza y motivación. Por eso considero clave que, antes de embarcarnos en un nuevo proyecto, nos preguntemos ¿realmente estoy preparado para asumir este nuevo proyecto con todo lo que implica? 

Empezar por empezar o comenzar puede llevarnos justamente a los contrario cuando tengamos que enfrentarnos a la realidad y asumir el fracaso o el abandono. Mi consejo: embárcate solo en aquellos proyectos para los que sí estás preparado y que realmente quieres terminar o llevar lejos.

Divide y vencerás

Los hemos comentado ya otras veces en el blog: ante cualquier objetivo o meta, divide y vencerás.

No importa si tu proyecto es grande o es pequeño, dividirlo siempre te ayudará a avanzar hacia tus objetivos. Divide en etapas, fases, partes, tareas… ¡Divide!

Yo suelo hacer compararlo con un puzzle. Tu proyecto, sea el que sea, es como un puzzle; y debes descomponerlo por piezas, para armarlo completamente. Esto es lo que te permitirá distribuir el trabajo a lo largo del tiempo y posteriormente traducirlo en acciones y tareas.

Qué NO depende de ti

Fundamental. Y uno de los grandes errores que se comenten al empezar. Es muy importante hacer un análisis por todas las actividades e identificar, lo antes posible, aquellas que no dependen de nosotros, que no podremos asumir personalmente y que deben realizar otros; así como las cosas que debemos conseguir o pedir para llevar a cabo nuestro proyecto.

Una vez identificado todo ello, ponte en marcha para conseguirlo. Porque sin ello, será muy complicado. Es importante poner en marcha lo que depende de otros, porque tendrá otro ritmo, y suele ser más lento del que deseamos o prevemos.

Calcula el volumen de trabajo

Saber cuál es el volumen de trabajo, es muy importante. No se trata de un cálculo exacto, solo de una estimación inicial que te permita organizarte. Pero tampoco se trata de adivinar o suponer. Es en este momento cuando debes recurrir a tu experiencia e incluso a tu intuición para guiarte en este sentido.

No me gusta utilizar la palabra pesimista, pero sí te aconsejo que seas conservador.
Es normal en un principio dejarnos llevar por la emoción de emprender algo nuevo; en esos momentos solemos ver todo muy bonito. Enfría un poco tu mente y trata de ponerte en el peor de los casos; como decía, ser algo conservador a la hora de estimar el volumen de trabajo.

¿Cuándo lo vas a hacer?

Y con este quinto paso llega el primer reto serio: ¿cuándo lo voy a hacer?

Te aconsejo hacer del calendario tu mejor amigo. Cualquier proyecto, grande o pequeño y del tipo que sea, exige, sobre todo, constancia; así que necesitas sacar tiempo para cada día dar un pasito más hacia los objetivos definidos. Tendrás que reservar o bloquear tiempo propio y, quizá, exigir plazos también a los demás.

Recuerda que tu día seguirá teniendo 24 horas. Por ello, es posible que debas renunciar a algo, o dedicar menos tiempo a otras cosas. Si quieres llevar tu proyecto adelante, deberás hacerle hueco:  marca en tu agenda cuándo vas a llevar a cabo cada acción.

amar lo que haces

El trabajo es algo a lo que dedicamos muchas horas cada día, tanto los que trabajan de manera autónoma o en su propia empresa, como los que trabajan por cuenta ajena. Ello implica gran parte de nuestra vida que dedicamos e invertimos en algo que, si no nos gusta y apasiona, puede ser muy complicado y hacerse demasiado duro.

La idea de escribir sobre este tema me vino a la cabeza al encontrar este artículo que habla de una encuesta que desvela que un empleo que odias, a nivel psicológico, es peor que estar desempleado

Fácil decirlo, pero las facturas no se pagan solas a final de mes… —pensarás—.

No van por ahí mis tiros. No te aconsejo que renuncies a tu empleo aunque sea infeliz en él; pero si me atrevo a decirte que si tu actual empleo tiene tanto impacto sobre tu bienestar, quizá valga la pena mejorar el que tienes.

No se trata de romper con todo y lanzarse a una piscina sin comprobar antes su profundidad, ni de cambios radicales. Se trata de tomar la decisión de cambiar tu vida laboral a mejor y concentrarte en cambios pequeños y estratégicos.

Lo que te gusta hacer, hazlo más

Probablemente tu cargo te dicte las tareas que debes realizar y defina muy bien tus responsabilidades. Pero si encuentras la forma de potenciar o hacer más de la parte del trabajo que más te gusta realizar o incorpora al mismo algo con lo que disfrutas, aumentará tu motivación y mejorará tu actitud.

No siempre es fácil y muchas veces tendrás que exprimir toda tu creatividad. Pero seguro que hay una manera… O siempre puedes ofrecerte a ayudar en otra área o departamento que te interese más.

Búscale el sentido a tu trabajo

Para encontrar el sentido a algo debemos buscar en aquello que ofrecemos, en cómo podemos o estamos ayudando a los demás o, en este caso, a tus comapñeros, a tu empresa o a tus clientes.

Enfócate en la motivación que hay detrás de eso que haces más que en el trabajo en sí.

Otra forma que te puede ayudar a encontrar ese sentido a lo que haces es centrarse más en las relaciones interpersonales en el trabajo. Socializar y entablar buenas relaciones puede mejorar tus días, tu vida y tu motivación.

 

La clave está en buscar formas de ayudar a otros. Cuanto más das, mayor será el sentimiento de que tu tiempo y energías están siendo bien invertidas… Y eso, sin duda, hará que ir al trabajo sea mucho más fácil y agradable.

Tú, ¿eres feliz en tu empleo?, ¿amas lo que haces? Y, si tu respuesta es negativa, ¿estás haciendo algo para mejorarlo? Me encantará conocer tu experiencia.

 

buen-profesional

Los hábitos son las más poderosa herramienta que tenemos al alcance de nuestra mano par convertirnos en excelentes profesionales. Cuidar los buenos hábitos, invertir tiempo y esfuerzo en ellos, modificar los que se pueden mejorar, potenciar los que nos ayudan a ser mejores, etc.

Hoy quiero hablaros de algunos hábitos realmente sencillos, pero que exigen compromiso y constancia; sin embargo cuentan con un gran poder:

Tiene objetivos

Todo buen profesional tiene se fija objetivos. Tener objetivos es, sin duda, la manera de crecer, no solo a nivel personal, sino también profesional.

Te invito a decidas qué quieres conseguir y, una vez decidido, o tengas siempre presente.

Se marca retos

Cualquier objetivo puede implica retos: siempre puedes hacer las cosas de una manera diferente, siempre puedes tratar de generar un impacto diferente o mayor… Marcarte retos te ayudará a tomar impulso, te permitirá comprobar que siempre puedes dar más y que siempre podrás llegar un poco más lejos.

El aprendizaje es fundamental

No se entiende un buen profesional que no tiene interés por aprender, que no invierte en saber y conocer, que no tiene inquietudes…

Si no te planteas sacar algún aprendizaje de cada reto, realmente no estás creciendo, sigues en tu zona de confort. Ábrete al aprendizaje, identifica qué competencias necesitas pulir, aprender o mejorar para darle más valor a ese objetivo y reto que te has fijado.

Busca inspiración

La inspiración es fundamental en un buen profesional: busca lee, aprende, anota y relaciona ideas, opina, crea hipótesis, pide opinión, comenta, juega, comparte… ¡Se inspira!

Pasa a la acción

De poco o más bien nada sirve todo lo anterior si no pasa a la acción. Es por ello que un buen profesional siempre cuenta con un plan de acción y está dispuesto a comenzar a trabajar, planifica, identifica los obstáculos, replantea y redefine si es necesario, se marca plazos, pide ayuda cuando es necesario y celebra cada avance.

 

Estos 5 hábitos, sin duda, son una buena base y guía para cualquier líder o mando intermedio. Incluso resultan ideales para aquellas personas que se encuentran en un proceso de búsqueda activa de empleo.

Te invito a reflexionar sobre qué hábitos ya has adquirido y cuál o cuáles te faltan para ser un buen profesional…

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Todos tenemos malos hábitos. Y a todos nos gustaría transformar en esos malos hábitos que no nos hacen sentir demasiado orgullosos en buenos hábitos que nos ayuden a sacar partido a nuestro día a día, que nos empujen hacia nuestros objetivos, que nos hagan sentir mejor…

«Nos gustaría». Sin embargo, cambiar malos hábitos, desterrarlos de nuestra vida y pasarlos a positivo no es fácil, desde luego no es tan fácil como solo desearlo, es necesario estar dispuestos y tomar la determinación de hacerlo.

Una de las ventajas de la época en la que vivimos son los avances tecnológicos que ponen al alcance de cualquiera una app para casi todo. Por supuesto, también para aprender a crear y mejorar hábitos. Y en este sentido, algunas de ellas han sido desarrolladas de una manera muy interesante, teniendo en cuenta ciertos componentes psicológicos que ayudan sus usuarios a dar pequeños pasos para acabar con las malas costumbres y empezar a tener buenas.

21Habit

Esta es una aplicación disponible en versión web nos permite imponernos hábitos utilizando elementos motivadores.

Me ha parecido realmente curiosa e interesante la manera que plantea esta aplicación para conseguir implantar hábitos nuevos y buenos en nuestra vida…
Te marchas un objetivo y te comprometes a cumplirlo durante 21 días (tiempos estimado para adquirir un hábito). Debes pagar entonces 21 dólares. A medida que superas cada día, la app te va devolviendo 1 dólar por día; pero si no lo consigues, ese dólar será donado a organizaciones benéficas.

Momentum

No se trata exactamente de una aplicación, sino más bien de una extensión disponible para Google Chrome. Y no nos ayuda a construir hábitos, pero sí nos recuerda lo que tenemos que hacer en cada momento.

Momentum está ahí, recordándonos lo que tenemos que hacer cada vez que abrimos una nueva pestaña en  Chrome, por ello resulta tan interesante. Además, nos ofrece un bonito fondo de pantalla cada día.

StickK

StickK también está disponible en formato web y es una aplicación similar a 21Habit. Pero en este caso, el usuario elige a un amigo como responsable de que está cumpliendo con lo necesario para implantar ese nuevo hábito en su vida.

 

Se trata, en cualquier caso, de herramientas interesantes que te pueden ayudar en la difícil tarea de implantar hábitos. Sin embargo, recuerda que no son la solución completa para crearlos, sino un componente más.

 

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Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de los fascinante de la época en la que estamos viviendo.  Una era de cambios e innovación
Los coches eléctricos y los que conduces sin conductor, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación… Ideas e inventos que van más allá de la innovación y nos llevan a preguntarnos, ¿cómo han llegado hasta ahí? y, sobre todo, ¿cómo podemos llevar a nuestro equipo más allá?

El trabajo en equipo no siempre es fácil y la creatividad, fundamental para la innovación, aparece de forma esporádica. Sin embargo, existen prácticas que los líderes pueden llevar a cabo para crear un ambiente que promueva la curiosidad de los miembros de su equipo y la voluntad de comprometerse con nuevas ideas…

En este artículo os propongo tres estrategias que os ayudarán a comentar la creatividad de vuestro equipo:

Crea limitaciones

Múltiples estudios han llevado a la conclusión de que los obstáculos tienen el poder de despertar nuestra creatividad, propiciando una mejor manera de solventar los problemas.

Como líder probablemente estás tentado a poner en manos de tu equipo todos los recursos posibles (ampliar los plazos de entrega de proyectos, ampliando los presupuestos, ampliando el equipo, etc) o, en su defecto, bajar las expectativas iniciales. Sin embargo, si las soluciones pueden venir dadas con las creatividad, quizá la clave esté en todo lo contrario: fija plazos ambiciosos, planeta los problemas como desafíos, marca cifras cerradas para el presupuesto, etc.

Los líderes podrán promover soluciones más creativas entre los miembros de su equipo creando una percepción de que los recursos son limitados.

Promueve el debate

El debate es una vía rápida a la creatividad. Deshazte en tu equipo de las normas preestablecidas, convencionales y anticuadas que prohíben las críticas.

Invita a tu equipo a dejar a un lado el ego y a opinar y hacer preguntas desde una perspectiva constructiva y que aporte valor.

El debate, si lo sabes implementar en tu equipo, será un aporte positivo para el proceso creativo y una gran herramienta para la resolución de problemas.

Fomenta el positivismo

El positivismo es fundamental para el desarrollo de cualquier proyecto y el óptimo funcionamiento de un equipo.

No quiero decir con esto que el equipo deba ser positivo todo el tiempo, pues las emociones negativas también tienen su parte importante en el proceso creativo. Sin embargo, cuando domina la negatividad o se convierte en el estado de ánimo más presente entre los miembros del equipo, la tendencia es a caer en una espiral de pesimismo, autodefensa y falta de criterio.

Apuesta por una cultura organizacional positiva que fomente una actitud abierta a las nuevas ideas, que invite al planteamiento de cuestiones y preguntas, y que ayude a los colaboradores a pensar de una forma más amplia sobre el desafío inmediato.

reuniones

«El tiempo es un bien escaso». Pero esto no es solo un refrán, es una realidad que debemos tener muy presente en cualquier empresa u organización. El tiempo, al igual que hacemos con el capital, debemos invertirlo a conciencia y con prudencia.

Las reuniones son la más potente con la que cualquier líder o directivo puede contar para forjar un buen equipo de trabajo.
La definición de las estrategias, la resolución de problemas, la toma de decisiones, el desarrollo de capacidades… es mucho lo que puede dar de sí una reunión si se afrontan y asumen de la manera adecuada.

Para sacar el máximo partido al trabajo, es fundamental exprimir al máximo el potencial humano y ponerlo en valor. Y para conseguirlo, sin ninguna duda, las reuniones son uno de los grandes aliados de líderes y directivos.

Deshazte de la idea de que el tiempo es gratis. No lo es. Pero no solo no lo es, sino que es fundamental convertirlo en una buena inversión.

Con respecto al nivel en el que te encuentras en este momento en lo que a este tema se refiere, te invito a plantearte las siguientes cuestiones:

  1. ¿Organizas reuniones en tu empresa o con tu equipo?
  2. ¿Has definido una frecuencia para las mismas? (¿las convocas de manera semanal, quincenal, mensual…?)
  3. ¿Has fijado siempre la misma hora para que los participantes adquieran esa reunión como un hábito?
  4. ¿Cuentas con una agenda compartida en la que todos los participantes de la reunión pueden consultar y estar al tanto de la orden del día y objetivos de las reuniones?
  5. ¿Revisas al inicio de tus reuniones los puntos acordados en la reunión anterior?
  6. ¿Participan todos los miembros del equipo en las reuniones?
  7. ¿Los motivas para que intervengan y participen en las reuniones?
  8. Todos sabemos que siempre hay miembros en un equipo a los que les cuesta más la participación, ¿estás fomentando la participación de estas personas a las que les cuesta un poco más?
  9. ¿La participación de los miembros del equipo en las reuniones se centran en quejas, o por el contrario son para plantear dudas, ideas y aportar soluciones?
  10. ¿Dedicas unos minutos para reconocer los logros de tu equipo y hacer mención de las cosas positivas que han sucedido?
  11. ¿Las reuniones finalizan a la hora acordada?
  12. Cuando finaliza la reunión, ¿cada participante tiene claras las tareas que debe desarrollar de cara a la próxima reunión?

Estas son solo algunas cuestiones clave que es importante plantearse para hacer una evaluación. Si la mayor parte de tus respuestas a estas preguntas es negativa, ¡es hora de actuar

¿Hablamos? Te explicaré de manera práctica cómo convertir tus reuniones y las de tu equipo en una verdadera herramienta de crecimiento.

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Un líder es un profesional con carisma que sabe cómo lograr que su equipo alcance sus metas a través de la motivación y de la iniciativa de cada trabajador. Pero líder no es siempre sinónimo de directivo; aunque todos los directivos deberían ser líderes.

Hoy, a través de este post, me gustaría darte algunas claves que te ayudarán a incrementar tu liderazgo en la empresa:

Enfócate en lo realmente importante

Prioriza. Ordena tus tareas y actividades en función de su prioridad. La autodisciplina es fundamental.

Genera confianza

Las relaciones que se basan en la confianza son las que perduran, las que se mantienen incluso en los momentos más difíciles. Un buen líder se encarga de alimentar sus relaciones de confianza.

Ayuda a los demás a crecer

Los lobos solitarios no llegan muy lejos. Tu crecimiento es importante, pero también es importante la ayuda que puedas brindar a los que tienes a tu alrededor para que crezcan también.

Un buen líder sabe muy bien que sus compañeros o equipo no son su competencia, sino sus aliados.

Practica la gratitud

Valorar el trabajo, esfuerzo, habilidades e implicación de los demás es uno de los actos más poderosos que puede llevar a cabo un líder. Da las gracias.

Escucha

Presta atención y escucha las opiniones, sugerencias, quejas, críticas, dudas o ideas de los demás. La escucha activa es otra de las características de un buen líder.

Enfréntate a decisiones relevantes

Un líder también debe ser efectivo. Y la manera de serlo es enfrentándose a los problemas y tratando de tomar las mejores decisiones. Porque los problemas no se solucionan solos, hay que ponerles solución. Y hacerlo es además una muestra de productividad, efectividad y madurez profesional.

Gestiona tu tiempo

Tendemos a creer que tener menos tiempo libre o más cosas apuntadas en la agenda es sinónimo de ser mejor profesional. Nada más lejos de la realidad. De hecho, multitud de estudios han demostrado que incluso puede afectar de manera negativa a la productividad.

Un buen líder evita la trampa de llenar cada minuto de su agenda y deja tiempo para poder dedicar a situaciones imprevistas, responder a las oportunidades y, por supuesto, también para sí mismo. Desconectar es fundamental para ser más productivo.