A la hora de adquirir nuevas habilidades, lo hábitos juegan un papel muy importante. Así, por ejemplo, tu capacidad de comprensión, de concentración, tu manera de asociar y enlazar aprendizajes, etc., son aspectos decisivos para el desempeño de nuevas habilidades.

En este post os expongo 7 hábitos que os ayudarán en ese propósito de adquirir habilidades:

Focaliza tu atención

Pon el foco en una parte de lo que estás aprendiendo y, si te es posible, busca aprendizajes previos que te permitan reconocer de manera más fácil la nueva información.

Comprende

Procura entender bien el concepto básico de esa nueva habilidad que estás aprendiendo o quieres aprender. Repasa, conecta, enlaza informaciones, memoriza y recuerda.

Crea contexto

Procura visualizar la imagen global de lo que estás aprendiendo, de manera que seas capaz de identificar cuándo puedes utilizar esa nueva habilidad o cuándo debes discriminarla.

Pon en marcha la práctica intencionada

Pon en práctica a conciencia cada uno de los tres puntos anteriores: atención, comprensión y contexto. Repite, repite y repite, porque entender los pasos de una nueva habilidad no es sinónimo de que la hayas adquirido, interioridad y lo sepas hacer por ti mismo.

Une partes de contenidos

Cuantos más pasos de la actividad que estás aprendiendo relaciones de una manera práctica, más se consolidará el aprendizaje a través de las conexiones neuronales que automatizan la habilidad que quieres adquirir.

Planifica

Practica, recuerda, reflexiona y toma nota de tus conclusiones sobre lo que estás aprendiendo. Puedes hacerlo cada semana, cada mes…

La práctica a conciencia en diferentes contextos te permitirá avanzar hacia la consolidación de tu nuevo aprendizaje.

Y sobre toso… ¡DISFRUTA!

Disfruta de todos tus logros, los más significativos, pero también de esos pequeños logros que consigues cada día.

Recomensarte de alguna manera por lo aprendido y conseguido te ayudará a discernir entre los comportamientos que sirven y los que no.

¡Disfruta!

 

Y tú, ¿cuántos de estos pasos precisas añadir a tu lista de hábitos de aprendizaje para lograr el mayor y mejor desempeño de tus habilidades?, ¿has puesto ya en práctica alguno?

 

mejorar oratoria

Llevamos la comunicación con nosotros, es parte de nuestras vidas, de nuestro día a día, de cada momento. Y es que no solo nos comunicamos hablando o a través de mensajes verbales, también lo hacemos a través de mensajes no verbales (con nuestro lenguaje corporal, etc.).

Para una buena comunicación, el emisor debe enviar un mensaje claro, limpio y directo para que el receptor lo entienda. Los problemas en la comunicación aparecen cuando el emisor o el receptor dan hechos, conocimientos o actuaciones por sentadas.
Aunque, existe otro gran muro que evita que fluya correctamente la comunicación; y es cuando el mensaje verbal entra en conflicto con todos los demás elementos no verbales.

Elementos de la oratoria que nos ayudan a mejorar la comunicación

Escucha activa

Es importante escuchar de forma activa y hacer saber al interlocutor que nos interesa lo que está diciendo. Pero, ¿cómo lo hacemos? El contacto visual es muy importante; resumir en la conversación lo que nos ha dicho antes de continuar la conversación también ayuda; haciendo que nuestros movimientos y gestos estén en sintonía con el interlocutor; y apelando siempre a la asertividad.

Adapta el mensaje según tu interlocutor

Es realmente importante saber y ser consciente de a quién te diriges, a quién le hablas para saber cómo debes desarrollar, elaborar o configurar tu mensaje para esa persona o audiencia en concreto.

Es también importante el lugar en el que la conversación tendrá lugar… Saber dónde estará nuestro interlocutor, o el público y cuál será nuestra posición con respecto a él/ellos nos ayudará a definir todo con más exactitud: nuestros movimientos, etc.

Comprueba que tu mensaje ha sido recibido como tú querías

Haz que el interlocutor repita el mensaje, de esta manera podrás comprobar que lo ha entendido.

Directo al grano

Dice un antiguo refrán que ¨lo bueno, si breve, dos veces nbueno». Y así es en este caso.
Enfoca tu mensaje y céntralo en lo importante haciéndolo lo más sencillo posible. Resulta muy importante atraer la atención del interlocutor al inicio de la comunicación; tengamos en cuenta que tras los primeros minutos el grado de atención comienza a bajar.

Para una buena, correcta comunicación, ésta debe ser fluida. Pero además debe estar desprovista de juicios, debe haber coherencia entre lo que se dice y el mensaje no verbal, apelar a la asertividad y ser enunciada en positivo.

equipos de trabajo

Las organizaciones cada vez invierten más esfuerzos y recursos en buscar y encontrar talento, no solo en ls perfiles personales, sino a nivel grupal. Está demostrado que un lobo solitario tiene más dificultades para llegar lejos y los objetivos se hacen más viables cuando tenemos a un equipo de personas motivadas con perfiles muy diferentes. Pero para lograr la efectividad, es importante que cada miembro del equipo tenga desarrollada en sí mismo la competencia de «trabajo en equipo». Este es, sin duda, el principal motivo por el que empresas u organizaciones buscan colaboradores que posean esta capacidad.

Pero, ¿qué es el trabajo en equipo?

El trabajo en equipo consiste en una mutua colaboración de personas con el objetivo de un resultado determinado. Yo lo defino como:

La suma de talentos individuales para que exploten de forma positiva a favor de la misión del grupo.

Un equipo de trabajo puede hacer referencia no solo a equipos dentro de una empresa u organización, sino que se puede referir a determinados deportes, diferentes iniciativas en múltiples áreas, cooperaciones, etc.

Ahora bien, ¿cómo podemos identificar a las personas y profesionales con esa capacidad de trabajo en equipo tan importante para la empresa?

Sin duda la clave está en observar. A través de la observación existen múltiples indicadores que nos pueden hablar de capacidad de trabajo en equipo de una persona o de un profesional. Algunos de esos indicadores son:

  • Tomar los objetivos de forma positiva y asumir el alcanzarlos de la misma forma, siempre guiando las actuaciones hacia el logro de los mismos.
  • Sentirse uno más, parte del equipo y, por supuesto, la correcta relación con los demás componentes o miembros.
  • Aportar siempre valor. Siempre que es posible en todo lo que es posible.
  • Compromiso. Una persona comprometida con las necesidades puntuales del equipo y proactiva en la participación a la hora de buscar soluciones tiene una mayor capacidad de trabajo en equipo.
  • Predisposición. Estar dispuesto a participar, aportar ideas, proponer alternativas de mejora… todo ello también es un indicador en la línea correcta.
  • Motivación e implicación a la hora de alcanzar los objetivos.

 

equipo no funciona

Cuando el equipo comienza a bajar los límites de producción, a errar, en definitiva, a fallar, el líder se encuentra ante uno de los grandes dilemas de la gestión de personas. Una situación por lo general nada fácil debido a que no se suele detectar de manera inmediata la raíz del problema.
Una situación en este marco requiere de toma de decisiones y acción en dirección hacia un cambio positivo.

Es necesario entonces comenzar a trabajar orientados hacia un punto común. Ello implica un trabajo grupal en el que los miembros del equipo compartan sus habilidades, diferentes técnicas y competencias. La clave está en trabajar en equipo pero siendo conscientes de  que también debe haber un aprendizaje individual por parte de cada uno de los integrantes.
Ese «punto en común» del que hablo debe ir en línea con la filosofía de la compañía, sus valores y los objetivos establecidos. 

Para dar con el método idóneo que permita solucionar la situación, en mi opinión, es fundamental proceder a la averiguación exacta de lo que se precisa. Parece algo lógico, pero lo cierto es que mi experiencia me dice que esta reflexión aparentemente muy simple se hace pocas veces.

El punto de partida está, sin duda, en una acción de investigación con los implicados que nos permita dibujar el escenario actual. Una vez que tengamos esa radiografía de la situación, es momento de proceder a desarrollar el plan necesario que nos llevará a lograr los objetivos…

El siguiente paso puede ser la evaluación del desempeño competencial para establecer y concretar de manera individual con cada uno de los miembros del equipo las áreas de mejora para lograr un perfil lo más afín a las necesidades del proyecto y los objetivos. En este aspecto la clave se encuentra en hacer ver a cada miembro del equipo las partes o aspectos que fallan o no terminan de encajar con las necesidades del proyecto. Y ofrecerles ayuda, guía y recursos para mejorarlas.

En todo este proceso el papel y participación del líder es fundamental. Y es que debe conocer muy bien las «normas» y estar capacitado para, a posteriori, facilitar la comunicación y mantener un feedback positivo y consensuado con sus colaboradores.

El objetivo final de este proceso que se pone marcha cuando el equipo comienza a fallar es lograr que el valor del talento en equipo supere el valor de la suma de los talentos individuales. Y no solo recuperar el rendimiento y productividad que había antes de que comenzara a fallar el equipo, sino superar ese rendimiento.

equipo alto desempeño

Muchos son los empresarios y responsables que no cuentan o prescinden de las herramientas necesarias para contar  crear un equipo de alto desempeño. Y el resultado es, a menudo, devastador para la organización: un equipo desmotivado, la ausencia de metas establecidas y un dueño o responsable sin una guía que le muestre como continuar o superar los contratiempos.

Hoy me gustaría hablaros de la teoría del motor de los 16 cilindros. Los aficionados al motor lo entenderéis muy bien. Y los que no lo sois tanto, también… ;)

Imagina por un momento a cada uno de los colaboradores de tu empresa o miembros de tu equipo como si fueran un potente motor de 16 cilindros. Un motor con un rendimiento y desempeño superior a los demás que conocemos.

Las personas somos un compendio de 4 pilares: cuerpo, mente, corazón y espíritu. Sin embargo, cuando hablamos de empresa o negocios, la mesa se sujeta con solo dos patas, las dos primeras, el cuerpo y la mente. Y en estos dos pilares entran las habilidades de la persona, sus conocimientos, su preparación, su experiencia, la práctica y el entrenamiento realizado. Sin embargo, hay otros elementos que con frecuencia quedan fuera de juego en los negocios y que pertenecen a los otros dos pilares, el corazón y el espíritu. Se trata de la pasión, la actitud, la lealtad, el sentido de pertenencia, etc.

Retomando la teoría del motor de los 16 cilindros, prescindir de dos pilares implica un funcionamiento a ralentí o trabajando a 12 u 8 cilindros, cuando su capacidad y potencia da para mucho más. Y esto es lo que debemos buscar en las personas que colaboran y trabajan con nosotros, en nuestras empresas, desarrollando nuestros proyectos.

Pero antes de buscar, exigir e implantar estos principios en los colaboradores es fundamental que el líder sepa quién es y se conozca muy bien. La pasión que necesitas en tus colaboradores, ¿tú la tienes?
Es fundamental que el líder desarrolle y cuente con una visión y una misión clara que pueda transmitir a su equipo mostrando dónde radica el valor de su propio desempeño como líder.
Y todo ello buscando la comodidad de todos los miembros y proyectando el sentido de pertenencia.

 

cultura digital

El entorno cambiante en el que vivimos se hace con el protagonista y resulta imprescindible entenderlo y adentrarnos en lo que está ocurriendo en el mundo virtual que ya, en mayor o menos medida, forma parte de nuestras vidas. Y es por ello que desarrollar una cultura digital en la organización comienza a tornarse imprescindible por multitud de motivos: para crecer, para que los demás sepan que existes, para poder competir, para vender… 

Pero para hablar de la implantación de una cultura digital en la empresa, debemos partir de una asentada cultura organizacional. Y lo cierto es que, cultura organizacional siempre hay, otra cosa es que se haya pensado o no en ello antes; y si no se ha hecho, quizá es momento de hacerlo.
Pensar en ello implica definir qué identifica y caracteriza a la empresa o marca. Una vez identificados estos aspectos se torna necesario documentarlos y compartirlos con todos los componentes de la organización con el objetivo de que todo el mundo tenga claro dónde está y para qué está ahí.

Si la compañía ya cuenta con una cultura organizacional a conciencia, y estudiada, o si ya se ha puesto manos a la obra para definirla, entonces implementar una cultura digital supondrá simplemente un cambio de hábitos. Así, tan simple y tan compejo a la vez.

Ese cambio de hábitos necesario ha de producirse en las personas que conforman la organización. De ahí lo de complejo. Las personas tenemos cierta tendencia a mantenernos en nuestra zona de confort, a evitar salir de ella; y cambiar de hábitos supone abandonar la zona cómoda y resistirnos psicológicamente a los cambios.

El boca a boca, las recomendaciones, no solo funcionan también en el mundo digital, sino que su efecto es multiplicador gracias a la multicanalidad. Los comentarios, opiniones y recomendaciones sobre una marca, producto o empresa, son tenidos más en cuenta por otros usuarios que la publicidad o contenidos que la propia marca crea y lanza.

Si la compañía logra hacer de sus colaboradores embajadores de su marca, tendrá gran parte del terreno ganado.

innovar

En alguna ocasión hemos hablado aquí, en el blog, de la innovación a nivel empresarial como un imperativo de negocio hoy, un imprescindible para la supervivencia de las organizaciones. Quizá, de lo que no hemos hablado tanto es de la innovación a nivel personal.

Estamos en una época de constantes cambios y para abordarla, es muy complicado haciéndolo con aquello que nos ha funcionado años atrás, ya que lo que nos aguarda es es totalmente diferente a lo que hemos conocido hasta el momento.
Las tengas más o menos arraigadas, te guste más o menos, lo cierto es que la manera de trabajar antes  solo tenía sentido antes, porque esa forma nació para resolver problemas de antaño que hoy ya no son relevantes.

La innovación a nivel empresarial no es totalmente ajena a la innovación personal.
La innovación empresarial transforma las empresas e industrias; y la innovación personal transforma a las personas y permite mejorar sus capacidades para desenvolverse e interactuar con la nueva realidad. Por tanto, no es suficiente con que las empresas innoven, sino que es fundamental que también las personas lo hagan.
Al fin y al cabo, tanto si hablamos de empresa como cuando hablamos de personas, podemos perfectamente aplicar el archiconocido refrán que dice «renovarse o morir«, puesto que tanto personas como empresas que se empeñen en continuar ancladas al pasado, dejarán de ser competitivas y relevantes en el nuevo contexto.

Innovación personal

Es habitual encontrar, cuando hablamos de innovación personal que sea confundida con el desarrollo personal. Pero no, no es lo mismo.

Es también demasiado común que cuando decimos otorgar el tiempo de reflexión que merecen nuestros sueños, objetivos y metas, lo hacemos desde la presión, el estrés, las prisas, la necesidad de inmediatez, la inseguridad, las obligaciones… Y no nos damos cuenta que todo ello distorsiona la perspectiva, nos impide ver con claridad la realidad e intuir cómo va a afectarnos o condicionar nuestro camino.

Resumiendo, muchas veces es el miedo, el miedo al fracaso el que nos impide innovar y ser capaces de encontrar soluciones diferentes, sí, y viables a la vez.

Atrévete a cuestionar lo establecido, sé curioso/a, deshazte de los prejuicios y lánzate a crear nuevas realidades, nuevas oportunidades de desarrollo, sal de la trinchera, interactúa, participa en nuevas conversaciones con gente nueva, crea y comparte valor en las nuevas redes globales, reinvéntate y redescúbrete.

 

habilidades de comunicación

La comunicación es algo inherente al ser humano. Culturas y sociedades se han construido a lo largo de miles de años a través de la comunicación y utilizándola como base.

Hoy, esto no solo no ha cambiado, sino que en este mundo globalizado se torna fundamental la comunicación. Tanto es así que podemos hablar de comunicación global, comunicación empresarial, o comunicación intrapersonal. Esta última hace referencia a la comunicación que una persona establece de manera directa con otra.

Es tan sencillo como que la comunicación es una herramienta imprescindible para la cohesión y poder transmitir ideas entre las personas; y esto ocurre a todos los niveles y escalas.

Por todo lo anterior, las habilidades de comunicación se han convertido en una de las claves en el marco empresarial y de los negocios. Y es de suma importancia trabajar, poner en práctica y mejorar de manera continua estas habilidades para desenvolverse con eficacia y efectividad en el marco laboral y empresarial. Ahora bien, ¿cómo puedes mejorar las habilidades de comunicación?

Te propongo comenzar con 10 pasos básicos:

  1. Dicen que la sonrisa es algo que cuesta menos que la electricidad y, sin embargo es capaz de dar más luz. No olvides sonreír. Transmite optimismo, felicidad y buena energía a ti mismo y a los que están a tu alrededor.
  2. Al grano. Exprésate de forma clara, directa y concisa. Evita las explicaciones complicadas, retorcidas y confusas o los argumentos que no llegan a ninguna parte.
  3. Habla en tono educado pero firme. Lo cortés no quita lo valiente.
  4. Escucha. Aprende a escuchar a los demás. Esta es una cualidad en peligro de extinción que es muy apreciada por todo el mundo y que en muchas ocasiones, por no decir todas, te permitirá contar con la información necesaria.
  5. El hábito hace al monje, dicen. Así que, practica frente al espejo. Hacer esto te ayudará a hacer frente y perder tus miedos y temores. Y, por supuesto, también te ayudará a detectar puntos de mejora y pulir tu estilo comunicativo.
  6. Inicia conversaciones puntuales con desconocidos. En el ascensor, en el banco, en una cafetería o en cualquier lugar.
  7. Evita dar rodeos. El tiempo es oro y a nadie le gusta perderlo en cosas y temas que no llevan a ninguna parte. Las personas con las que trabajas valorarán muy positivamente que valores su tiempo.
  8. No prejuzgues los argumentos ajenos. Todas las opiniones son valorables, pero antes hay que escucharlas, entenderlas… Antes de juzgar, o más bien prejuzgar, escucha, pregunta.
  9. Mejora tu expresión corporal. La expresión corporal es un lenguaje que no habla con palabras, pero dice mucho. Cuídalo y busca proyectar en los demás una imagen de seguridad, sinceridad y confianza en ti mismo.
  10. Empatía. Es la clave de una comunicación asertiva y efectiva.

líder

Así es, si quieres ser un buen líder, tienes que practicar…

Me sigue sorprendiendo que un concepto que se asimila tan fácilmente cuando hablamos de otras habilidades, al introducirlo en el liderazgo, no resulta ta fácil para muchos. Sin embargo, es así.
Si quieres tocar bien la guitarra, tienes que practicar; si quieres bailar bien, tienes que practicar; si quieres ser un buen deportista, tienes que practicar… y si quieres ser un buen líder, ¡también! 

He visto, conocido y trabajado con infinidad de jefes, responsables, mandos intermedios… deseosos de mejorar en su labor y para lograrlo leen libros sobre liderazgo, realizan un sinfín de cursos y seminarios, observan a líderes famosos o evalúan sus propios jefes…  todo eso está muy bien; pero muchos olvidan o no tienen en cuenta el realizar ejercicios que les permitan practicar para hacerlo mejor. 

Si quieres ser un líder mejor, un buen líder, ¡practica! Establece un plan que puedas llevar a cabo y te permita practicar incluso a diario… 
Un plan sencillo, pero que te obligue a salir de tu zona de confort y que incluya parte de un liderazgo que te gusta y te divierte. 

Diseña tu plan para ser mejor líder

Si quieres ser un mejor líder, necesitas un plan que te permita practicar. Pues bien, comienza por elaborar ese plan respondiendo a estas preguntas fundamentales:

  1. ¿Qué actividad que te permite expresar tus fortalezas?
  2. ¿Qué debes cambiar en tu manera de trabajar para acelerar tu impacto y la consecución de los objetivos que te has marcado?
  3. ¿Qué valor es el más importante para ti? Y, ¿qué actividad o actividades lo ponen en evidencia?
  4. ¿Cuál es la actividad que siempre te anima y motiva?

Una vez que hayas elaborado tu plan de acción, lo importante es encargarte de cumplirlo. Por ello te recomiendo que hagas partícipes de tu decisión y las medidas que vas a tomar e implementar en tu día a día laboral a amigos, familiares, colaboradores, esto te ayudará a fortalecer el compromiso contigo mismo y además los que te rodean te podrán aconsejar o hacer críticas constructivas que te ayuden.
En tu mesa o despacho, procura tener notas a modo de recordatorio, es otra forma de no olvidarte.
Incluso es buena idea llevar un control diario de tu práctica, las acciones que has llevado a cabo cada día para ser un mejor líder y una valoración personal.

Recuerda, es cuestión de práctica ;)

 

 

habilidades directivas

Los directivos de hoy deben combinar sin problemas habilidades «hard» (conocimientos técnicos y conocimientos de negocios), con habilidades «soft» (capacidad de liderazgo, negociación…).
Es precisamente del desarrollo y desempeño de estos dos tipos de actividades de lo que derivará la calidad de sus equipos y los resultados.

Ahora bien, si estas habilidades no se poseen de forma innata, ¿se pueden aprender? 

La respuesta es un rotundo . El liderazgo y las habilidades directivas, se pueden desarrollar.

Habilidades directivas

Antes de continuar, conviene hacer un inciso en qué son realmente las habilidades directivas.

Pues bien, se trata de una serie de conocimientos, destrezas y capacidades con las que deben contar los líderes de una organización para alcanzar el alto desempeño de ellos mismos, de sus equipos y, por consiguiente, de la organización.

Estas habilidades podemos diferenciarlas en dos grandes grupos:

Habilidades técnicas

Aquí hablamos de conocimiento y experiencia ante determinadas funciones o procedimientos que lleva a cabo la organización.

Habilidades de liderazgo o directivas

Y estas, a su vez, las podemos dividir en cuarteases para diferenciarlas mejor:

Liderazgo de Visión
Hablamos en este caso de todo lo que se pueda encontrar relacionado al desarrollo de un pensamiento estratégico, de la gestión de la incertidumbre, la capacidad para innovar y para gestionar los cambios.

Liderazgo Ejecutivo
El liderazgo ejecutivo hace referencia a  habilidades más operativas (la toma de decisiones, la organización, planificación, gestión del tiempo, orientación a resultados…).

Liderazgo Intrapersonal
Es fundamental ser primero líder de uno mismo para poder liderar a otros. Y aquí, la inteligencia emocional, la adaptabilidad, el autoconocimiento y el autodesarrollo juegan un papel esencial.

Liderazgo Interpersonal
La capacidad de relacionarse, la comunicación e la capacidad de influencia, la orientación al trabajo en equipo y al desarrollo de los colaboradores… Son, al fin y al cabo, destrezas clave para gestionar a las personas y lograr crear equipos de alto rendimiento.

El papel del coach

Un coach empresarial es alguien que no solo conoce a la perfección las técnicas y metodologías de su rama, el coaching, sin que se desenvuelve como pez en el agua en el mundo empresarial y los negocios, dominando también este campo, sus dinámicas y los restos.

Y su irrupción en la empresa está relacionada con facilitar y promover que los directivos se conozcan y comprendan mejor a través de una introspección guiada que puede generar un profundo cambio en la manera de verse y de liderarse a sí mismos, así como de ver y liderar a sus colaboradores.

Un proceso de coaching empresarial girará en torno a 5 pilares que potenciarán las habilidades directivas:

  1. Definición de objetivos
  2. Descubrimiento de perspectivas nuevas
  3. El planteamiento de nuevas alternativas
  4. Pasar a la acción