reuniones

«El tiempo es un bien escaso». Pero esto no es solo un refrán, es una realidad que debemos tener muy presente en cualquier empresa u organización. El tiempo, al igual que hacemos con el capital, debemos invertirlo a conciencia y con prudencia.

Las reuniones son la más potente con la que cualquier líder o directivo puede contar para forjar un buen equipo de trabajo.
La definición de las estrategias, la resolución de problemas, la toma de decisiones, el desarrollo de capacidades… es mucho lo que puede dar de sí una reunión si se afrontan y asumen de la manera adecuada.

Para sacar el máximo partido al trabajo, es fundamental exprimir al máximo el potencial humano y ponerlo en valor. Y para conseguirlo, sin ninguna duda, las reuniones son uno de los grandes aliados de líderes y directivos.

Deshazte de la idea de que el tiempo es gratis. No lo es. Pero no solo no lo es, sino que es fundamental convertirlo en una buena inversión.

Con respecto al nivel en el que te encuentras en este momento en lo que a este tema se refiere, te invito a plantearte las siguientes cuestiones:

  1. ¿Organizas reuniones en tu empresa o con tu equipo?
  2. ¿Has definido una frecuencia para las mismas? (¿las convocas de manera semanal, quincenal, mensual…?)
  3. ¿Has fijado siempre la misma hora para que los participantes adquieran esa reunión como un hábito?
  4. ¿Cuentas con una agenda compartida en la que todos los participantes de la reunión pueden consultar y estar al tanto de la orden del día y objetivos de las reuniones?
  5. ¿Revisas al inicio de tus reuniones los puntos acordados en la reunión anterior?
  6. ¿Participan todos los miembros del equipo en las reuniones?
  7. ¿Los motivas para que intervengan y participen en las reuniones?
  8. Todos sabemos que siempre hay miembros en un equipo a los que les cuesta más la participación, ¿estás fomentando la participación de estas personas a las que les cuesta un poco más?
  9. ¿La participación de los miembros del equipo en las reuniones se centran en quejas, o por el contrario son para plantear dudas, ideas y aportar soluciones?
  10. ¿Dedicas unos minutos para reconocer los logros de tu equipo y hacer mención de las cosas positivas que han sucedido?
  11. ¿Las reuniones finalizan a la hora acordada?
  12. Cuando finaliza la reunión, ¿cada participante tiene claras las tareas que debe desarrollar de cara a la próxima reunión?

Estas son solo algunas cuestiones clave que es importante plantearse para hacer una evaluación. Si la mayor parte de tus respuestas a estas preguntas es negativa, ¡es hora de actuar

¿Hablamos? Te explicaré de manera práctica cómo convertir tus reuniones y las de tu equipo en una verdadera herramienta de crecimiento.

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Un líder es un profesional con carisma que sabe cómo lograr que su equipo alcance sus metas a través de la motivación y de la iniciativa de cada trabajador. Pero líder no es siempre sinónimo de directivo; aunque todos los directivos deberían ser líderes.

Hoy, a través de este post, me gustaría darte algunas claves que te ayudarán a incrementar tu liderazgo en la empresa:

Enfócate en lo realmente importante

Prioriza. Ordena tus tareas y actividades en función de su prioridad. La autodisciplina es fundamental.

Genera confianza

Las relaciones que se basan en la confianza son las que perduran, las que se mantienen incluso en los momentos más difíciles. Un buen líder se encarga de alimentar sus relaciones de confianza.

Ayuda a los demás a crecer

Los lobos solitarios no llegan muy lejos. Tu crecimiento es importante, pero también es importante la ayuda que puedas brindar a los que tienes a tu alrededor para que crezcan también.

Un buen líder sabe muy bien que sus compañeros o equipo no son su competencia, sino sus aliados.

Practica la gratitud

Valorar el trabajo, esfuerzo, habilidades e implicación de los demás es uno de los actos más poderosos que puede llevar a cabo un líder. Da las gracias.

Escucha

Presta atención y escucha las opiniones, sugerencias, quejas, críticas, dudas o ideas de los demás. La escucha activa es otra de las características de un buen líder.

Enfréntate a decisiones relevantes

Un líder también debe ser efectivo. Y la manera de serlo es enfrentándose a los problemas y tratando de tomar las mejores decisiones. Porque los problemas no se solucionan solos, hay que ponerles solución. Y hacerlo es además una muestra de productividad, efectividad y madurez profesional.

Gestiona tu tiempo

Tendemos a creer que tener menos tiempo libre o más cosas apuntadas en la agenda es sinónimo de ser mejor profesional. Nada más lejos de la realidad. De hecho, multitud de estudios han demostrado que incluso puede afectar de manera negativa a la productividad.

Un buen líder evita la trampa de llenar cada minuto de su agenda y deja tiempo para poder dedicar a situaciones imprevistas, responder a las oportunidades y, por supuesto, también para sí mismo. Desconectar es fundamental para ser más productivo.

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Hablábamos en el post anterior, Desafíos a los que un directivo se enfrenta en el entorno digital (I), de la importancia y necesidad de los directivos de hoy de adaptarse a los combados y adquirir la formación, conocimientos y habilidades básicas que exige el entorno digital.

Pero me gustaría ir  un poco más allá. Más allá de las razones y la lista de retos. O más bien ir al principio. Y es que, para poder enfrentar los nuevos retos se torna fundamental el primero de los desafíos cuando hablamos del entorno digital: entender el valor estratégico de la comunicación en la Era Digital.

La red avanza mucho más rápido que las  organizaciones  y, en este contexto, es hoy una necesidad imperante que los directivos conozcan ese valor estratégico y sepan comunicar de la mejor manera los valores corporativos de la empresa.
Ahora bien, por la experiencia adquirida trabajando con múltiples organizaciones y codo con codo con diferentes directivos, os puedo asegurar que esta gestión no es algo que se consigue de un día para otro, ni hay vías rápidas que permitan lograrlo en tiempos récord. Esta es una estrategia que se fragua a medio/largo plazo. Y, sobre todo, que exige profesionales muy formados y altamente capacitados para desarrollarla y llevarla a cabo con éxito.

Poseer una visión global es esencial y la única manera en la que cualquier directivo puede comprender, asumir, asimilar y manejar conceptos que, hasta ahora (o hasta hace relativamente poco tiempo) no formaban parte de su rutina laboral; hablo de conceptos como: dispositivos interactivos, omnicanalidad, redes sociales, interacción, big data, etc.

Una vez asumido el valor estratégico de la comunicación y su importancia hoy en día, el siguiente paso deberá ir orientado a las herramientas que permitirán hacer efectiva la estrategia, conocerlas y saber sacarles el partido suficiente como para redefinir servicios y/o productos, desarrollar nuevas fórmulas para la venta, aprovechar su poder para fidelizar clientes… En definitiva, mejorar los resultados de la entidad.

Aún, a nivel directivo, no se es del todo consciente del gran poder que puede ejercer la comunicación digital y el enorme impacto que, una estrategia bien planteada en el entorno digital puede provocar en la empresa.

¿Preparad@ para los apasionantes cambios?

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Ya de por sí, ser directivo, es todo un desafío; un desafío constante: orientar, coordinar, liderar, conocer  lo que se está trabajando; son solo parte de las necesidades de un puesto directivo. Pero esas necesidades no se quedan ahí, todo directivo debe estar al tanto de las tendencias en el entorno empresarial y siempre listo para adaptarse a los cambios, abiertos a la innovación.

Resistirse a los cambios es nadar contracorriente; y los que no quieran adaptares al nuevo contexto deben saber que con seguridad el contexto tampoco se adaptará a su modelo de negocio. Y en este pulso, los últimos años, nos han dejado claro quién es el ganador. El clásico «renovarse o morir», nunca había tenido tanto sentido.

Pero aquellos líderes que sí apuesten por los cambios, la innovación y la adaptación  y formación en competencias digitales, los que sí estén dispuestos a formar parte del nuevo entorno digital que gira en torno a la tecnología, la comunicación y la interacción con el cliente, tendrán ante sí un inmenso abanico de ventajas y posibilidades.

El primer paso para la transformación radica, sin ninguna duda, en la capacitación de los directivos en las competencias digitales básicas.

  1. Comunicación digital
    Para trabajar cuanto antes en el desarrollo de una entidad corporativa que permita a la marca o empresa posicionarse lo antes posible en el mundo digital.
  2. El consumidores ahora un prosumer
    Quizá no hayas escuchado antes esta palabra, pero tú también lo eres.
    Hoy en día, los consumidores no solo compramos y consumimos productos o servicios, sino que también generamos información y opinamos sobre ellos. Dependiendo de esas opiniones, lograremos generar mayor confianza y credibilidad o todo lo contrario. Y, gestionar esta información supone toda una ventaja a nivel competitivo para cualquier organización.
  3. Huella digital
    Todo lo que se publica en internet, es de internet y se queda en internet.
    En este mundo hiperconectado, lo que se dice en la Red sobre la empresa es, o al menos debe ser, un imperativo para cualquier líder o directivo.
    Es tan importante lo que escribe la propia organización sobre sí misma como lo que dejan los usuarios en la red acerca de ella. Y lo cierto es que gestionar toda esta información no es tarea sencilla, por lo que formarse para hacerlo de manera efectiva ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad.

optimismo

Emprender no es fácil, aunque nadie dijo que lo fuera. Y ser emprendedor implica tener que hacer frente a un sinfín de circunstancias y contratiempos que no tenias previsto.
Tu idea es buena, o muy buena, pero los inicios son especialmente complicados y todos somos susceptibles de cometer errores… Y ante las dificultades, hasta el mayor de los optimistas puede ver mermado su ánimo. La clave del éxito está en continuar con paso firme pero, ¿cómo hacerlo tras un duro golpe, o do, o diez?

Los contratiempos forman parte del proceso

Cualquier desafío está sujeto a circunstancias que no podemos controlar del todo y contratiempos. Eso es así. Y en parte, gracias a que es así, porque sin dificultades la recompensa no sería tan dulce y no sabrías lo que se siente con el logro.

Haz de la caída una herramienta de aprendizaje

Haz caído o fallado. Bien. Déjame decirte que esto es normal
Ahora, puedes decidir que la caída te derrote y tirar la toalla. O puedes mostrar tu madera de emprendedor, levantarte, limpiar las heridas, mantener la calma y continuar caminando pisando con más seguridad de la que tenías antes.

Convierte ese contratiempo, ese problema, ese pequeño fracaso en una oportunidad de aprendizaje. Y persevera, inténtalo de nuevo, esta vez con la experiencia adquirida y más inteligencia.

No te escuches

No, no me he vuelto loco. Lo que quiero decir es que dejes de escucharte cuando tu mente te dice que «no puedes», que «es muy complicado», que «no lo vas a conseguir». Enfocarte en tus miedos y tus dudas te llevará a la negatividad. En lugar de eso ¡háblate! Quizá te suena a un poco a locura,pero no lo es y los beneficios son muchos, créeme. Háblate a ti mismo y recuérdate lo que has conseguido, cuéntate lo que necesitas oír y saber para seguir adelante; te aseguro que con este ejercicio estarás dando una patada a la negatividad y atrayendo el optimismo.

Hagas lo que hagas, hazlo con pasión

La única manera de hacer un trabajo genial es amar aquello que haces.

Tómate el tiempo que necesites, presta atención a los pequeños detalles, hazlo con amor y disfruta con lo que haces.

equipos disfuncionales

A lo largo de los años, en mi trabajo con todo tipo de equipos de trabajo en diferentes entornos, he ido observando que, a pesar de las diferencias en muchos niveles, existen una serie de similitudes y puntos débiles en común.

Hablo, sobre todo, de cinco puntos o características que suelen afectar a los equipos de trabajo y que, de estar presente alguna de ellas, podríamos estar hablando de equipos disfuncionales.

Confianza. O más bien falta de ella

Es habitual en los equipos ver una falta de confianza entre sus miembros que se presenta también como miedo a ser vulnerables.

El problema es que si no hay confianza, cualquier objetivo o meta se vuelve casi inalcanzable.

Miedo al conflicto

También es común encontrar en los equipos ausencia de discusiones productivas provocadas por el miedo al conflicto.

Evitar la responsabilidad

Otras de las características comunes es evitar la responsabilidad. Y así tienen lugar acciones que no están alineadas con el equipo ni con los objetivos.

Falta de atención a los resultados

Otra características y además gran problema se presenta cuando los miembros del equipo muestran un desconocimiento del impacto de las acciones o tareas que realizan y, por lo tanto, desconocen también los resultados y consecuencias de las mismas.

 

Para un desempeño óptimo y es fundamental a nivel personal adoptar un sentido autocrítico que nos ayude a ser capaces de definirnos como individuos confiables o no, a ser sinceros con nosotros mismos sobre si nuestros comportamientos ayudan o imposibilitan la creación de un entorno de trabajo favorable.

La confianza es algo que debe tener como base a la propia persona, debemos confiar en nosotros mismos, ser sinceros y evitar las excusas.

vencer miedo al cambio

Muchos somos los que, ante un sueño o la idea de un proyecto, sentimos miedo de lanzarnos a su conquista. El miedo en realidad no es al sueño en sí, o al proyecto, la verdadera razón de ese miedo es el miedo al cambio…

Hoy quiero darte cuatro claves que te pueden ayudar a  comenzar a caminar en dirección a lo que quieres o te apasiona.

  1. Sé honest@

¿Te has planteado qué es lo que realmente te frena? ¿ Y si el verdadero obstáculo que te pones es el miedo al cambio, como te decía, el miedo a hacer frente a algo que es totalmente nuevo? Quizá lo que está ocurriendo es que en este momento vives dentro de tu zona de confort y sabes bien que luchar por lo que quieres implica tener que salir de ahí, ponerte las pilas

La falta de motivación y de autodisciplina son muchas veces las responsables de que las personas no alcancen sus objetivos

Te propongo que hagas un ejercicio de honestidad contigo mism@, y te ayudes a descubrir e identificar qué es lo que realmente te impide cambiar. Una vez que consigas esto, estarás preparado para dar un paso más hacia el cambio que te permita alcanzar tus objetivos.

  1. Enfoque

¿Cuántas personas conoces con una meta pero nunca llegan a ella? Muchas. Muchísimas. En ocasiones esto se debe a que no están enfocados en ella.
Si tienes un objetivo, una meta, un sueño, un proyecto, debes estar totalmente enfocado en él.

Invierte tiempo cada día en ello, céntrate en conseguirlo, desarrolla una estrategia y sigue el plan… Verás como poco a poco vas avanzando en dirección a tu meta.

 

  1. Crea un mapa de aprendizaje

¿Qué necesitas aprender para conseguir tus objetivos?

Necesitas detectar las habilidades, capacidades o conocimientos que debes desarrollar, mejor, aprender.

Un mapa de aprendizaje te ayudará a programar tus iniciativas para mejorar todo lo que necesitas para lograr aquello que deseas.
Básalo en realidades, no es ilusiones. Márcate fechas. Comprométete.

  1. 3 acciones cada día

Mi consejo, compromete a realizar 3 acciones cada día.

La constancia y la dedicación son la clave. Si cada día das un pequeño paso, cada día estarás más cerca.
No importa si tu objetivo es pequeño o grande, hazlo con la misma constancia… Te aseguro que te sorprenderás.

Debes vencer la pereza a base de constancia, ilusión y autodisciplina. Si lo haces, en poco tiempo te darás cuenta que eres capaz de conseguir cualquier cosa que te propongas.

 

 Vencer el miedo al cambio es sinónimo de pasar a la acción, de comenzar a avanzar, poco a poco, pero con determinación. 

 

personalidades equipos

Partimos de la base de que a las personas hay que aceptarlas como son. Cada persona es un mundo, dice el refrán. Y no podemos pretender que todo el mundo sea como nosotros, o como nosotros queremos que sean, ni siquiera como sería objetivamente que fuesen.

Si llevamos esto al mundo de los negocios, uno de los grandes retos de un líder es o debe ser aceptar a cada miembro del equipo como es y saber desarrollar lo máximo de cada uno de ellos sin entrar en la confrontación.

En todo equipo compuesto por más de 10 personas nos enfrentamos a cuatro tipos de personalidades que siempre están presentes:

Minimalistas

Este tipo de profesionales intenta constantemente pasar desapercibidos y salir de cada situación de la mejor manera haciendo lo mínimo posible. Es el tipo de trabajador que va a trabajar y cuando termina su jornada laboral, se va a casa. Eso e todo.

Superego

En este grupo se encuentran los que, sea lo que sea, siempre opinan y están en contra.
Los identificarás fácilmente porque tienen la necesidad continua de poner la puntilla final a cualquier cosa que se diga o haga y, si es para corregir a los demás, mejor que mejor.

Paretistas

Aquí se encuentran los que creen a pies juntitas en la doctrina Pareto, pero aplicada a la estrategia del comportamiento.
Su regla es la del 80/20. Es decir, buscan un 80% de reconocimiento con un 20% de esfuerzo.

Reconocerlos también es fácil. Sólo tienes que preguntarle cualquier cosa. La respuesta siempre será: estoy con un lío tremendo.

Pragmáticos

Para estos, nada de ilusiones ni levantar los pies del suelo. Solo les vale lo racional, los números, las aplicaciones prácticas, lo demostrable, lo que se puede contar.

Positivos

Afortunadamente tienden a ser mayoría. Estos son los que ven el lado positivo, los que procuran aprender lo máximo y sacar el máximo partido a su experiencia o paso por la organización. Son productivos, proponen ideas, trabajo duro y se preocupan por el desarrollo de los proyectos en los que trabajan y la empresa en general.

 

Tú, ¿a qué grupo perteneces?

 

transformación digital

Vivimos en un contexto incierto, ambiguo, bastante complejo y volátil. Pero esta es nuestra realidad desde hace ya algún tiempo y a nadie le suena a nuevo. Sin embargo, no siempre sabemos como enfrentarnos a esta realidad y es un aspecto vital.

El camino no ha sido fácil, ni lo será. Estamos ante una situación complicada que exige que aprendamos nuevas cosas, pero también requiere que desaprendamos muchas otras.

Bajo estas circunstancias envueltas de incertidumbre, las organizaciones deben innovar para transformar estructuras, procesos, negocios y modelos de liderazgo.

Ahora bien, ¿cómo debemos afrontar la situación?, ¿cómo son as personas con las que tenemos que trabajar ese cambio? Y esta última pregunta es realmente vital, porque son esas personas el motor del cambio.

Escuchamos continuamente hablar o leemos sobre la tecnología como responsable de las situaciones que nos está tocando vivir. Y lo cierto es que no es así, el cambio no tiene tanto que ver con la tecnología, sino con cómo la tecnología está cambiando la vida de las personas. Y es que esta transformación afecta a la forma de pensar de las personas y también a los sistemas, procesos y cultura de la empresa.

Existen cauro agentes del cambio que debemos tener en cuenta para hacer frente a esta transformación:

Individual Interno

El primero es la persona desde su interior. Para que haya un cambio es necesario un cambio de consciencia.

Individual Externo

El segundo es la persona desde su exterior. Este agente hace referencia al dominio de técnicas, a la formación a las habilidades del individuo, etc.

Colectivo Interno

El tercero de los agente se refiere a la cultura de la organización: sus valores, su historia, etc.

Colectivo Externo

Y por último, el diseño organizacional. O lo que es lo mismo: rocedimientos, tecnología, procesos, políticas… de la empresa.

Mi experiencia me dice que en muchas ocasiones que se encuentran en proceso de cambio presentan un patrón de comportamiento similar, se tiende a poner casi toda la atención en la parte externa y menos en la interna. Sin embargo, es fundamental promover ese cambio desde los cuatro puntos para que pueda ser constante y profundo; y esto solo se consigue si se interioriza.

vacaciones

 

No podía dejar pasar agosto sin hablar de las vacaciones y su enorme importancia en el ámbito laboral y de cara a nuestra productividad.

Estos meses de verano albergan los fabulosos días de descanso y desconexión de muchos. Quizá la mayoría. Y aunque no lo creas, las vacaciones tienen una importancia e influyen mucho en la recuperación del nivel de atención que necesitamos el resto del año para ser eficiente en tu vida.

A estas alturas no creo que sea necesario subrayar la importancia del descanso para ser realmente productivos. Así que, me centraré en eso que considero deberías explotar en tus vacaciones: tu estado mental.

Cuando nos vamos de vacaciones nuestro estado mental cambia; nuestra mente trabaja de forma diferente, una forma un tanto especial. Comprobarás cómo tu preocupación durante tus días de vacaciones será menos por hacer y más por pensar. Y lo cierto es que este cambio de chip que probablemente ocurra sin que tú quieras, es una fantástica oportunidad que puedes aprovechar redirigir tu vida. Las condiciones especiales de un periodo vacacional ayudan a que la mente divague, y eso puede tener unos efectos muy positivos.

mi consejo y propuesta es precisamente ese, que aproveches tus reflexiones y tus viajes hacia el interior de ti mismo para orientar tu futuro. No dejes escapar todos esos pensamientos, reten cuando terminen tus vacaciones, manténlos.
Captura todas las ideas que te vengan a la mente durante estos días. Serán ideas y proyectos más grandes que no estarán ahogados por las pequeñas tareas y obligaciones diarias, serán cosas importantes, puede que incluso sean ideas locas… Pero merecerá la pena capturarlas, porque esas cosas solo vienen a tu cabeza en vacaciones y después, si no las retienes, desaparecen. ¡No las dejes escapar!

Para retener todas esas ideas la forma más efectiva es anotarlas. Llévate una libreta o pequeño diario o descárgate alguna app si eres más tecnológico y anota ahí todo lo que se te pasa por la cabeza.
Eso sí, durante tus días de descanso, solo captura las ideas. No proceses, no organices, no hagas nada con ello. Es momento solo de recoger lo que pasa por tu mente. Y a la vuelta será el momento de ponerle orden, planificar y tomar acción.

¡Felices vacaciones!