
Más que a la planificación o a la estrategia, el éxito está ligado a la actitud. Y para alcanzarlo existe un factor clave y determinante: la actitud positiva y nuestra capacidad de desarrollar relaciones positivas.
Sólo nosotros somos dueños y responsables de nuestras idas. Y la forma que adquiere depende, en gran medida, de nuestra actitud ante la misma. Y lo cierto es que tenemos control y conciencia sobre nuestra actitud y aprendemos a enfocarla, tendremos un mayor control sobre la misma y sobre lo que va a ocurrir.
Dice la RAE que la actitud es la disposición de ánimo manifestada de algún modo. Yo añadiría que además que las actitudes son también inclinaciones a reaccionar de cierta manera de forma permanente, son hábitos de pensamiento y, por supuesto, respuestas emocionales.
Son muchos los estudios realizados, algunos de ellos por prestigiosas Universidades, sobre las razones que llevan a una persona a triunfar. Y lo cierto es que en la mayoría de esos estudios realizados de manera totalmente independiente, las balanza se inclina hacia la actitud y la motivación.
Habilidades más importantes en el trabajo
Sin ninguna duda, la escucha activa es una de las habilidades más importantes en el ámbito laboral, especialmente en el caso de los dirigentes. pero no basta con escuchar, es fundamental también ser efectivo en la comunicación oral y escrita. Identificar los problemas y situaciones conflictivas y contar con la capacidad y habilidad de buscar soluciones es otra característica imprescindible. Además, los dirigentes de las empresas de hoy deben saber dar instrucciones claras y efectivas; así como reconocer a los colaboradores por los resultados obtenidos.
Si prestamos atención a todas esas características y habilidades, veremos que prácticamente todas dependen de la actitud. Y haciendo un breve inciso que, quizás no viene al caso, pero me gustaría compartir: A pesar de la gran importancia de la actitud en todos los ámbitos de nuestra vida, pero especialmente en el ámbito profesional, ¿os habéis fijado que en España contamos con un sistema educativo que hace caso omiso a este aspecto tan relevante? Nos qué opináis vosotros, pero yo tengo muy claro que la educación está pidiendo a gritos una profunda revisión y medidas al respecto que incluyan asignaturas no sólo enfocadas a retener conocimientos, sino que también nos ayuden a desarrollar actitudes positivas. Otro gallo nos cantaría.
Mientras esperamos ese importante cambio en la educación, es conveniente que sepas y tengas muy presente que tú eres responsable de tu vida y también de tu actitud. Tú la escoges, las desarrollas y nadie la puede cambiar. Además, te aseguro que tu vida se verá afectada de manera rotunda por tu actitud, por lo que conviene que seas muy cuidadosa/a a la hora de elegirla. Si esperas buenos resultados, resultados positivos, necesitarás actitudes positivas. De hecho, el desarrollo del liderazgo personal depende, en ran medida, de la actitud. Y, sin ninguna duda, también la actitud condiciona la confianza y la seguridad en uno mismo.
Si tu actitud no es positiva, es probable que, a la hora de cambiarla te encuentres de frente con una gran resistencia interna. No te asustes, es lógico y normal que esto suceda. Pero sobre todo, no te acobardes ante ella. Si has tomado la decisión de pasar tu actitud a positiva, sé valiente, consecuente y productivo.
Tus pensamientos y tu actitud te han llevado a donde estás. Por tanto, cambiando tus pensamientos y tu actitud podrás llegar a donde quieras.
Da la importancia que merece y trabaja a diario tu actitud.







Gestionar y administrar el tiempo de forma correcta y eficiente es fundamental para alcanzar el éxito y cualquier meta. Y para lograrlo, es necesario enfocar la acción hacia actividades productivas y que encajen con tus objetivos. Debemos tener en cuenta que todos, a diario, estamos emprendiendo acción. Y por pequeña que parezca, cada una de esas acciones marcan nuestro camino, nos guían por un camino concreto que nos acerca a determinadas metas u objetivos y los aleja de otros. Es muy importante, para avanzar, poner el foco en un objetivo determinado y saber redirigir todas nuestras acciones hacia él. De esta forma, lo que conseguiremos es avanzar en dirección al objetivo que nos hemos impuesto. Todas las acciones que realicemos teniendo como foco central la meta, derivará en actividades productivas que permitirán avanzar. Pero si no controlamos nuestras acciones o si no las enfocamos en aquello que queremos conseguir, obtendremos resultados en infinidad de direcciones que no nos llevarán a un punto fijo y difícilmente nos acercarán al objetivo. Esta es, sin ninguna duda, una de las características que determinan el alcance o no del éxito de una persona. Cuando se dirigen y relacionan todas las acciones a un punto concreto, a un objetivo concreto, se genera éxito. La clave no es hacer más cosas o hacerlas durante más tiempo, la clave para alcanzar el éxito (o al menos una de ellas), radica en caminar siempre en dirección a lo que deseamos. De poco, más bien nada, sirve generar muchos resultados si no está perfectamente alineados con nuestros objetivos. Definir claramente los objetivos es el primer paso. Y a partir de ahí, debemos determinar qué actividades productivas pueden contribuir a lograr lo que nos proponemos; debemos definir un plan de acción. Lo cierto es que a la hora de gestionar el tiempo no existen sistemas buenos o malos, mejores o peores, sólo hay sistemas que funcionan y otros que no funcionan. Yo te propongo seguir siete claves sobre las que podrás definir bien ese plan de acción que necesitas y que debes decidir tú mismo/a:
