líder

Un buen equipo es fundamental para alcanzar el éxito. Sin embargo, no basta solo con un buen equipo, sino que es necesario saber dirigirlo de manera que salga lo mejor de cada uno de los componentes del mismo. Un buen líder es capaz de motivar, inspirar y hacer que cada persona que compone su equipo de lo mejor de sí misma.

Existen una serie de características comunes en los líderes ejemplares. Algunas de ellas son:

Confianza en su equipo

Controlar continuamente lo que hace cada miembro del equipo requiere de mucho esfuerzo, un tiempo muy valioso y demasiadas energías.
Un buen líder optimiza su tiempo. Y la mejor manera de hacerlo es buscando gente proactiva y en quien pueda confiar.

Son conscientes de que el abecedario tiene 27 letras

Por eso, si el plan A falla, siempre tienen un plan B, un plan C y hasta un plan D.

Asumir riesgos es parte del día a día de un buen líder. Siempre habrá riesgos. Y siempre habrá alternativas en caso de que algo falle o no marche exactamente como se tenía previsto. Contar con esas alternativas permitirá evitar situaciones de tensión e incertidumbre.

El dinero sí es importante

Un buen líder tiene una sana relación con el dinero y es consciente de que la función principal es lograr que la empresa sea rentable.
Hacer lo que nos gusta es importante, pero la única manera de poder dedicarnos a lo que nos llena es obteniendo beneficio; de lo contrario deberemos dejar de trabajar en lo que nos apasiona para trabajar en algo que nos permite ganar dinero.

Un buen líder tiene muy claro este punto.

Muestra tolerancia e interés ante los puntos de vistas e ideas de los demás

La confianza es un aspecto fundamental en un equipo. Pero esa confianza no sólo debe ser del líder hacia sus colaboradores, sino también al revés. Los miembros del equipo deben sentirse seguros y tener la confianza necesaria para decir sin problemas y abiertamente lo que opinan, piensan o las ideas que tienen.

Lograr esto es una gran ventaja, ya que amplía el abanico de ideas, vías, posibilidades… Además, cuando te sientes escuchado y compruebas que tu opinión es importante, eso te motiva. Y no existe nada mejor que un equipo motivado a la hora de trabajar y alcanzar los objetivos.

 

gestión de conflictosLos conflictos, junto con el cambio y el nuevo paradigma de cultura empresarial son, quizá, las constantes más presentes hoy.

Sin entrar en demasiados tecnicismos, cuando hablamos de conflicto nos referimos a una situación entre dos personas (o más) en la que alguien no está de acuerdo con la forma de pensar, actuar o tomar decisiones de al menos alguna de ellas. Esto es algo habitual en nuestro día a día porque los conflictos son inherentes a la condición humana; y lo cierto es que son además parte esencial de nuestra vida y, bien gestionados, pueden llevarnos a un nivel mayor de conocimiento. Sin embargo, solemos percibir los conflictos como una pelea o una lucha, como algo negativo. He ahí el error.

La clave está en gestionar los conflictos de la manera adecuada y en el momento oportuno. Bien gestionados podremos aprovecharlos en pro de nuestros conocimientos y objetivos. Pero si se gestionan mal, pueden quedar heridas abiertas…

Lo malo no es el conflicto, sino permitir que crezca en la oscuridad y que genere malestar a su alrededor. Esto es aplicable a cualquier ámbito, pero si lo extrapolamos al ámbito laboral, he de decir que un equipo sin conflictos es un equipo que no existe, y un equipo que los tiene pero no los sabe gestionar, es un equipo condenado al fracaso.
Cuando este aspecto se gestiona bien técnica y emocionalmente y prevalece el interés por encontrar una solución, se trabaja la comunicación entre los miembros del equipo y se evitan los liderazgos mal entendidos, esos conflictos se convierten en un elemento que impulsa al equipo a un nivel superior.

coaching equiposEl desarrollo profesional es un largo camino nada fácil de recorrer. Y es necesario asumir que cada tramo requiere de una forma diferente de caminar… Eso sí, siempre se ha de avanzar en el camino.
Sería genial que existiera una fórmula o proceso identificado que, al aplicarlo, nos permitiera desde el inicio los resultados que buscamos. Sin embargo, no lo hay, no existe tal fórmula.

Si hablamos de equipos, ocurre exactamente lo mismo, existe un camino a recorrer con diferentes tipos de tramos que requieres de diferentes prácticas, pero ninguna es infalible y lo que en un momento ha funcionado, en otro puede puede contribuir a estancarnos. Y cuando esto último ocurre, es cuando entra en juego la figura del coach, que actúa en consecuencia para liberar ese bloqueo. Estos son algunas de las claves para lograrlo:

Impulsar al equipo a la búsqueda de la solución

Más que buscar y aplicar la solución a los problemas o diferencias del equipo, el trabajo del coach debe impulsar al equipo a continuar en la búsqueda de esa solución.

Evitar asumir responsabilidades que no le corresponden

Cuando aparece la figura de un coach, es muy común que, de no haber resultados en el tiempo estimado, los integrantes del equipo responsabilicen al coach de ello. Esta es una tendencia muy común, pero se debe tener en cuenta que actuar aceptando, sin más, esa responsabilidad, podría ser un error. Quizá, lo mejor es aclarar cada punto con cada uno de los integrantes del equipo y dejando muy claro cuál es rol y función y hasta dónde llega su responsabilidad.

Debe aceptar la visión, opinión e impresión de cada miembro del equipo

Un coa debe aceptar y asumir siempre con responsabilidad y respeto las visiones y opiniones de los demás, tanto si se muestran satisfechos con la presencia y el trabajo del coach, como si presentan dudas e incluso se muestran contrarios a su trabajo o labor.

Evitar poner limitaciones a su trabajo por presión del líder del proyecto 

Cuando el líder del proyecto siente que el proceso de coaching para desbloquear el avance de su equipo no está dando los frutos que espera, es habitual que quiera intervenir en el mismo poniendo condiciones o limitaciones.

En estos casos, sin ninguna duda, lo mejor es no someterse ante la presión y actuar trasladar todas las ideas o peticiones del líder al resto del equipo para tratar de que se impliquen en la nueva orientación del proceso de coaching.

 

feedback

A pesar de los notables cambios que se van produciendo en las empresas, aún hoy son muchas las que evitan el feedback. Son aún muchas las que dan el valor que merece a los análisis, las evaluaciones, los resultados… Sin embargo, parece que dar la importancia que realmente tiene el feedback dentro de cualquier organización, proyecto y equipo, nos cuesta más.

Lo cierto la evolución, el avance, el crecimiento profesional, en gran medida viene dado por el intercambio de impresiones, de opiniones, de visiones… Y si lo llevamos al terreno del desempeño, ese intercambio de percepciones también es fundamental, ya que nos ayuda a aprender a modificar, cambiar  y adaptar nuestros comportamientos, actuaciones y actitudes. Muchas veces no tenemos una imagen clara de lo que estamos transmitiendo, y sin este feedback del que hablamos, a veces es muy complicado terminar viéndolo con claridad.

Tenemos cierto miedo al feedback, a dar nuestra visión y también a recibirla. Y la clave del crecimiento y mejora del desempeño a nivel profesional radica precisamente ahí; es fundamental vencer ese miedo para ampliar las posibilidades de crecimiento de nuestro talento. De no hacerlo, sencillamente nos estaremos poniendo límites.

Cuando además buscamos la máxima eficacia del feedback, lo mejor es recurrir a diferentes fuentes en busca del mismo. Cuando proviene no sólo de una persona, o de un profesional, sino que viene de muchos, como clientes, líderes, colaboradores, compañeros… la imagen que tendremos de lo que estamos transmitiendo será más real. Y, por supuesto, corresponde al líder asumir la responsabilidad de dar un lugar importante al feedback y así transmitírselo a su equipo.

A continuación detallo brevemente algunas claves fundamentales a tener en cuenta para sacar el máximo partido al feedback:

  1. Asumir y transmitir que se trata de una comunicación que beneficia al proyecto y que además permite, a nivel individual, a ser mejores.
  2. Trabajar la aceptación de las opiniones por cada uno de los miembros del equipo o de la empresa.
  3. Trabajar el hecho de que cada uno de los miembros del equipo se responsabilice del mensaje. Esto deja a un lado directamente los: «han comentado que…», «dicen…», etc.
    La clave está en hablar de acciones y hechos concretos y evitar siempre rumores o interpretaciones.
  4. Establecer un plan de acción de ayuda, tanto para el emisor como para el receptor, ayudará a que los miembros del equipo logren esa comunicación y sacar el máximo partido al feedback.

liderazgo efectivo

Está demostrado que una de las principales claves del éxito de las empresas radica en sus equipos y en la dirección de los mismos. Independientemente de que esos equipos sean más grandes o más pequeños, afecten a una u otra actividad de la empresa, para su buen funcionamiento y óptimo rendimiento se torna imprescindible un buen líder.

Sin embargo, existen errores más comunes de lo que deberían que, cuando el líder no es consciente de ellos o no pone solución a los mismos, pueden afectar de manera muy negativa a la organización.

A continuación expongo algunos de esos errores que considero deben tenerse en cuenta para, en la medida de lo posible, evitarlos. Y en aquellos casos en los que se produzcan, minimizar su impacto:

Liderar a todos los miembros del equipo por igual

Cada persona es un mundo y a la hora de liderar no son efectivas las generalizaciones. Es fundamental adaptar el estilo de liderazgo cada persona en función de su capacidad, habilidades, el contexto, etc.

La motivación

Como decía, cada persona es un mundo y la motivación es algo muy personal. Dar por hecho que cada miembro del equipo traerá puesta de casa la motivación, como si de una prenda se tratara, es un error. Es más, si vamos un poquito más allá, lo cierto es que el clima de trabajo y la motivación de un equipo depende ampliamente de su líder.
Es por ello que, un buen líder, además de tener muy en cuenta la motivación que cada uno de los miembros de su equipo tenga, también se encargará de trabajar, crear y generar un buen clima que potencie la motivación del equipo; y esto lo hará con su actitud y, por supuesto, con sus habilidades para el liderazgo.

Mostrarse autoritario

El autoritarismo puede ser necesario en situaciones críticas o graves. Sin embargo, cuando no se trate de situaciones delicadas, un buen líder debe evitar el uso de una actitud autoritaria y apostar por un estilo de liderazgo más empático.

Tengamos en cuenta que una persona o una actitud autoritaria puede afectar muy negativamente a la motivación del equipo, lo que puede llevar a sus miembros a perder el interés y el compromiso con el proyecto.

Escucha activa

Un equipo sólo es un equipo si todos sus miembros son tenidos en cuenta, valorados y existe el interés por escucharlos a todos.

La ausencia de interés o el no escuchar a todos los miembros puede acabar generando problemas.

Conformismo

El conformismo no es bueno. Conformarse con lo que esta bien, con alcanzar los objetivos propuestos  no es buena idea. En un entorno ya altamente competitivo y en el que la competitividad continúa en imparable aumento, conformarnos con resultados mediocres es un grave error que podría tener un precio demasiado alto.

Comportamientos y personas tóxicas

Las personas o los comportamientos (aunque se produzcan de manera puntual) tóxicos, son uno de los motivos que más empuja al fracaso a los equipos. Quizá, más que el comportamiento de personas tóxicas, lo que genera graves problemas es que el líder no sepa gestionar de manera adecuada esos comportamientos.

Este tipo de actitudes tóxicas, que pueden ir desde el victimismo a la agresividad, de no ser erradicadas y gestionadas de la manera adecuada a tiempo, pueden afectar gravemente al rendimiento de cualquier equipo, incluso acabar con él.

Discrepancias

Diferencias, discordancias y discrepancias son el pan de cada día de cualquier equipo. pero no son algo malo, al contrario, un equipo no sería verdaderamente un equipo si no existieran diferencias. Y cuando hablamos de diferencias podemos clasificarlas en dos grandes grupos:

Estructurales

Aquí el kid de la cuestión gira en torno a la firma de organizarse. Todo equipo, más tarde o más temprano, acaba enfrentándose a este tipo de discrepancias en los que, habitualmente se manifiesta una lucha por el poder o la influencia en la organización del equipo.

No se trata de diferencias fáciles de resolver y, sin ninguna duda, supone todo un reto gestionar este tipo de crisis y salir victorioso. O lo que es lo mismo, lograr el futuro desempeño del equipo.

En la práctica

Aquí hablamos de diferencias en la práctica y que aparecen a la hora de trabajar, en la toma de decisiones, en las reuniones, etc.

Aparecen, sin más y muy habitualmente debido a las diferentes necesidades e ideas con respecto a los objetivos marcados de los miembros del equipo.

 

Independientemente del tipo de diferencia, cuando un equipo se enfrenta a una crisis de este tipo, está asistiendo, sin ninguna duda, a una oportunidad única de aprender y demostrar que tiene las capacidades y habilidades necesarias para lidiar con situaciones complicadas, demostrar su valía y no sólo salir airosos de la situación, sino reforzados.

Pero, ¿qué debe hacer o tener en cuenta un equipo para sacar partido a una situación de este tipo?

Lograr que el equipo asuma las diferencias como algo normal dentro de un equipo

Las discrepancias son fundamentales para progresar. Esto es así y así se le debe transmitir al equipo. pero es necesario transmitirlo de manera que el equipo entienda que las diferencias son normales y positivas de cara al progreso siempre que estén exentas de toxicidad.

Apostar por la transparencia total

Equipo es sinónimo de confianza. Y para que exista confianza es necesario hablar con claridad de aquello que preocupa a los integrantes y permitirles las información necesaria para que puedan comprender el contexto.

Mostrar una actitud conciliadora 

Gestionar las diferencias no es tarea sencilla, y para lograrlo con éxito es necesario que los miembros del equipo se comprometan a tener una actitud receptiva y conciliadora, sin tener que renunciar por ello a sus propias ideas o posturas.

Es importante tener presente que los problemas no sólo se presentan cuando uno o varios de los miembros no demuestran receptivos a ideas ajenas y se mantienen a la defensiva, sino que resulta igualmente negativo cuando hay miembros que se muestran complacientes incluso cuando las posturas chocan con sus ideas. En este último caso, sin ninguna duda, el equipo está perdiendo una grandísima y muy valiosa oportunidad para crecer.

Centrar el foco en las necesidades los objetivos comunes

Llegar a un consenso será muy complicado si no se construyen vías de acceso entre las diferentes opiniones, ideas o visiones.

Todos los miembros deben tener la convicción de que la verdad absoluta no existe. Y partiendo de esa base se podrán construir esas vías, siempre teniendo en cuenta que la otra parte también tiene su parte de razón.

De hecho, un equipo de alto rendimiento es aquel que sabe y logra crear la capacidad de crear esas vías, esos nexos de unión entre sus miembros y los puntos comunes con la intención de alcanzar una verdad compartida.

 

fusionar equipos

En los equipos ocurre algo similar que en los profesionales a nivel individual, que pasan por distintas fases durante las cuales, en ocasiones, precisan de un acompañamiento. Una de esas situaciones podría ser la fusión de varios equipos

Fusionar equipos supone la imperiosa necesidad de construir o reconstruir, dependiendo de cada caso, una confianza absoluta entre los miembros, implantar en ellos una visión común, definir al detalle los roles de cada uno, establecer cuáles serán los canales de comunicación, etc.

Poner  en orden todo esto, no es tarea simple, pero sí existen algunas premisas básicas a tener en cuenta que ayudan a que todo marche como debe y la fusión, independientemente del tipo que sea, se produzca de una manera natural y fluida; y en el caso de fusiones complicadas, como pueden ser casos en los que se han unido o absorbido departamentos de la  compañía, sean lo menos traumáticos posible.
Estos son algunas de esas premisas básicas que todo coach frente a la responsabilidad de llevar a cabo un trabajo con estas características debe tener siempre muy en cuenta:

Partir del mismo nivel 

Es fundamental que los responsables de cada uno de los equipos a fusionar comiencen este proceso partiendo de un mismo punto y a un mismo nivel, y que cuenten con el mismo grado de participación. De esta manera, todos los equipos parten desde el mismo punto, lo que evitará malestar, incomodidad, suspicacias o desconfianzas entre los miembros de los equipos.

Sesiones con los diferentes equipos por separado

Muchos son los casos de fusión de equipo que requieren de un proceso mucho más cuidadoso y sutil que, antes de intervenir en el equipo final, requiere de algunas sesiones con los diferentes equipos para poder ponerlos en situación y acompañarlos desde el origen en este proceso

Este punto permite a los integrantes de los equipos conocer al detalle la situación, expresar sus visiones, gestionar la situación y manifestar sus estados anímicos.
Conociendo todo ello, el proceso se puede llevar con una mayor seguridad…

Sesiones individuales 

Los líderes de cada uno de los equipos son piezas fundamentales en el puzzle de fusión. Y precisamente por esa relevancia, en muchos casos se apuesta posesiones de coaching individual de acompañamiento que ayudarán en el proceso de fusión.

Seguimiento

La fusión de equipos no es algo que se pueda realizar de un día para otro, ni siquiera de una semana para otra… Se trata de un proceso delicado que requiere de un seguimiento continuo durante un período de aproximadamente un año. En casos muy complicados incluso podría alargarse casi el doble ese período. Pero, sin duda, el período exacto de acompañamiento que precisará un equipo tras una fusión dependerá, en gran medida, de la madurez del propio equipo y los cambios que se vayan produciendo dentro del mismo en cuanto a objetivos, estrategias, etc.

 

dieferencias entre grupos y equipos

Los equipos de alto rendimiento se han convertido en la base de las mejores empresas. Estos equipos son, sin duda, los más deseados por cualquier CEO. Y a este respecto, el coaching, puede ayudar… puede contribuir a alcanzar este objetivo dentro de una organización.

Un buen método, y un coach con la actitud necesaria, las habilidades que para ello se precisan y algunos herramientas fundamentales pueden ser la clave que permita crear un buen equipo de alto rendimiento.

Pero hoy quiero hablaros de las diferencias entre grupos y equipos, porque aunque puedan parecer lo mismo, no lo son. De hecho, la mayor parte de eso a lo que llamamos ‘equipos’, no lo son.
Quizá el principal motivo de confusión se debe a que tendemos a pensar que cuando hablamos de personas que trabajan juntas automáticamente componen un equipo, sin embargo, no tiene por qué ser así y existen muchas características que permiten saber cuándo se trata de un verdadero equipo y cuándo estamos hablado de grupos de trabajo.

La responsabilidad no es la misma

Cuando se trata e grupos, la responsabilidad recae a nivel individual en los miembros. Sin embargo, cuando hablamos de un equipo de trabajo, la responsabilidad va más allá dela propia, se trata de una responsabilidad compartida en la que los miembros del equipo asumen, por supuesto, la responsabilidad de su propio trabajo, pero también sobre el desempeño de los demás miembros.

El liderazgo también marca la diferencia

Podríamos decir que siempre que hablamos de grupos hablamos de individualismos. Mientras que cuando se trata de equipos, es justamente lo contrario.
El líder de un grupo se encarga de que cada uno de los miembros cumpla y haga bien su trabajo. Sin embargo, los equipos dan un paso al frente a este respecto y asumen también un liderazgo compartido caracterizado por un mayor compañerismo, colaboración y cooperación.

Objetivos y resultados

Un grupo cuenta con miembros que tienen objetivos individuales y existe una clara orientación a los resultados, a lo que cada miembro consigue. Sin embargo, cuando hablamos de equipos, aunque pueden existir objetivos individuales siempre contribuirán al éxito del equipo, los objetivos más importantes tienden a ser grupales; y los resultados se centran más en el ‘qué’ y al ‘cómo’, poniendo especial esfuerzo en realizar las cosas bien, aunque ello implique, en ocasiones, más lentamente.

La comunicación

Sólo con observar el tipo de comunicación podemos saber si estamos ante un grupo o un equipo. Y es que, mientras los grupos cuentan con un sistema de comunicación cerrada, un equipo cuenta con una comunicación abierta en la que existe comunicación entre todos los miembros, favoreciendo la comprensión, empatía y motivación.

 

Una de las principales preguntas o cuestiones a las que me enfrento cada día es: ¿se puede convertir un grupo en un equipo? La respuesta es rotundamente sí. Pero debemos tener en cuenta que, por lo general, no se trata de tarea fácil; y para lograrlo es preciso comenzar un proceso que permita consensuar los comportamientos de cada uno de los miembros… Este es el primer paso para la transformación de un grupo en un equipo.

productividad

La inmensa mayoría delos directivos asume con normalidad que, por muy ocupados que estén, siempre hay nuevos proyectos que emprender, se pueden asumir otras reuniones o dedicar mas atención a tareas que lo requieren.

Muchos hablan hoy de las claves de la productividad, de cuál es la vía para lograr la mayor productividad y poder sumir todas las tareas, proyectos y compromisos. Y muchos hablan además de conseguirlo haciendo menos. Y así es, se puede lograr una mayor productividad trabajando menos, aunque existe un «pero»…

Para ser más productivos debemos trabajar menos, pero sin interrupciones. 

Cuando trabajamos sometidos a constantes interrupciones: del teléfono móvil, del correo electrónico, invitaciones, etc., hace que de manera constante se reduzca nuestro rendimiento en el trabajo. Y, cuando se reduce el rendimiento, la productividad baja en caída libre.

¿Cómo conseguirlo?

Es probable que precises cambiar, no sólo tu rutina, sino también establecer un orden de prioridades. De hecho yo diría que la base de la productividad radica en esto, en establecer prioridades. Y aunque lo parezca, esta tarea no resulta sencilla.

Debes aprender a marcar el tiempo de trabajo que debes dedicar a cada tarea y diferenciar las más importantes de las que pueden esperar.

El descanso es otra máxima vinculada a la productividad a la que con más frecuencia de la que debemos dejamos de lado y ni siquiera damos el valor que merece. Para ser productivo es fundamental contar con un buen descanso. Y este debe convertirse en un hábito al que jamás debemos boicotear.

Muchos son los profesionales y ejecutivos que no saben desconectar, que no saben bajar la intensidad y fijarse y cumplir con plazos razonables.

No es cuestión de cantidad, es cuestión de calidad. De nada sirve trabajar 12 horas al día sin eficacia. Se trata de trabajar en un espacio de tiempo razonable convirtiendo ese tiempo en tiempo de más alta calidad en el trabajo.

Las mañanas son el momento de mayor productividad. No porque yo lo diga, sino por una cuestión de lógica: las mentes están más despejadas, abiertas. Aprovecha esto.
Evita reuniones improductivas por la mañana, saca partido a tu tiempo durante las primeras horas del día dedicándolo a las obligaciones y gestiones pendientes o más importantes del día. Así, no sólo lograrás hacer más en menos tiempo, sino que verás antes lo resultados.

actitud positiva

Más que a la planificación o a la estrategia, el éxito está ligado a la actitud. Y para alcanzarlo existe un factor clave y determinante: la actitud positiva y nuestra capacidad de desarrollar relaciones positivas.

Sólo nosotros somos dueños y responsables de nuestras idas. Y la forma que adquiere depende, en gran medida, de nuestra actitud ante la misma. Y lo cierto es que tenemos control y conciencia sobre nuestra actitud y aprendemos a enfocarla, tendremos un mayor control sobre la misma y sobre lo que va a ocurrir.

Dice la RAE que la actitud es la disposición de ánimo manifestada de algún modo. Yo añadiría que además que las actitudes son también inclinaciones a reaccionar de cierta manera de forma permanente, son hábitos de pensamiento y, por supuesto, respuestas emocionales.

Son muchos los estudios realizados, algunos de ellos por prestigiosas Universidades, sobre  las razones que llevan a una persona a triunfar. Y lo cierto es que en la mayoría de esos estudios realizados de manera totalmente independiente, las balanza se inclina hacia la actitud y la motivación.

Habilidades más importantes en el trabajo

Sin ninguna duda, la escucha activa es una de las habilidades más importantes en el ámbito laboral, especialmente en el caso de los dirigentes. pero no basta con escuchar, es fundamental también ser efectivo en la comunicación oral y escrita. Identificar los problemas y situaciones conflictivas y contar con la capacidad y habilidad de buscar soluciones es otra característica imprescindible. Además, los dirigentes de las empresas de hoy deben saber dar instrucciones claras y efectivas; así como reconocer a los colaboradores por los resultados obtenidos.

Si prestamos atención a todas esas características y habilidades, veremos que prácticamente todas dependen de la actitud. Y haciendo un breve inciso que, quizás no viene al caso, pero me gustaría compartir: A pesar de la gran importancia de la actitud en todos los ámbitos de nuestra vida, pero especialmente en el ámbito profesional, ¿os habéis fijado que en España contamos con un sistema educativo que hace caso omiso a este aspecto tan relevante? Nos qué opináis vosotros, pero yo tengo muy claro que la educación está pidiendo a gritos una profunda revisión y medidas al respecto que incluyan asignaturas no sólo enfocadas a retener conocimientos, sino que también nos ayuden a desarrollar actitudes positivas. Otro gallo nos cantaría.

Mientras esperamos ese importante cambio en la educación, es conveniente que sepas y tengas muy presente que tú eres responsable de tu vida y también de tu actitud. Tú la escoges, las desarrollas y nadie la puede cambiar. Además, te aseguro que tu vida se verá afectada de manera rotunda por tu actitud, por lo que conviene que seas muy cuidadosa/a a la hora de elegirla. Si esperas buenos resultados, resultados positivos, necesitarás actitudes positivas. De hecho, el desarrollo del liderazgo personal depende, en ran medida, de la actitud. Y, sin ninguna duda, también la actitud condiciona la confianza y la seguridad en uno mismo.

Si tu actitud no es positiva, es probable que, a la hora de cambiarla te encuentres de frente con una gran resistencia interna. No te asustes, es lógico y normal que esto suceda. Pero sobre todo, no te acobardes ante ella. Si has tomado la decisión de pasar tu actitud a positiva, sé valiente, consecuente y productivo.

Tus pensamientos y tu actitud te han llevado a donde estás. Por tanto, cambiando tus pensamientos y tu actitud podrás llegar a donde quieras.

Da la importancia que merece y trabaja a diario tu actitud.