coaching-empresarial

El post de esta semana quiero dedicarlo a hablar y tratar de aportar algo en claro sobre lo que es el coaching empresarial, el coaching directivo o el coaching ejecutivo del que escuchamos hablar y leemos tanto en los últimos tiempos.

El coaching empresarial es y me gusta definirlo como una oportunidad para reflexionar sobre todas las dimensiones del trabajo del emprendedor, empresario o directivo. Y, esa reflexión facilita la toma de decisiones en el ámbito laboral, mejora las competencias del profesional y optimiza también la gestión de los equipos, así como el funcionamiento de la propia organización.

El coaching aporta la metodología necesaria para mantener un equilibrio en todas las áreas a través de la toma de conciencia y el fomento de la responsabilidad individual.

Y, lo que para muchos es desconocido y puede resultar incluso sorprendente es que las soluciones formuladas a lo largo del proceso de coaching no provienen del coach. El coach solo plantea preguntas que precisan de respuestas pero que muchas veces se pasan por alto o son ignoradas.

El coaching a nivel empresarial o directivo es una magnífica oportunidad para plantear nuevas visiones, mirar desde otra perspectiva y descubrir nuevas soluciones.

Para quién es útil el coaching empresarial

El coaching empresarial es útil sobre todo para personas que dirigen una organización y para los que lideran equipos o son responsables de algún área o departamento. Es especialmente útil para profesionales que son importantes para el desarrollo del buen funcionamiento de la empresa: empresarios, emprendedores, directivos, ejecutivos, responsables de área o departamento, etc.

El coaching es una oportunidad ideal para profesionales con este perfil. Sin embargo, este no es el único criterio, ni mucho menos el más importante; un proceso de coaching será útil sobre todo para aquellos que estén dispuestos a emprender un proceso de coaching.

El coaching permite mejorar y potenciar la capacidad profesional a través de:

  • Una mayor claridad en los objetivos planteados.
  • Una mejor comunicación interna.
  • Un mayor entusiasmo y motivación en el trabajo.
  • Fortaleciendo en directivos y miembros del equipo la confianza en sus propias capacidades.
  • Potenciando el interés en el uso de herramientas y sistemas adecuados.

actitud

A mal tiempo buena cara, o eso de ver el vaso medio lleno o medio vacío con clásicos que escuchamos  decimos muy a menudo.

Hoy quiero hablaros de la actitud y de cómo afecta a la productividad. Pero desde otro ángulo. Encontramos con mucha facilidad las ventajas del optimismo, pero no es muy frecuente escuchar hablar sobre las ventajas del pesimismo; lo cierto es que no es un rasgo de la personalidad que se valore. Sin embargo, aunque pueda parecer políticamente incorrecto o, al menos, sorprendente, hay estudios que demuestran que ambos tipos de mentalidad, optimista y pesimista, pueden ser favorables cuando hablamos de productividad.

Teniendo lo anterior en cuenta, cómo de positivo o negativo debes ser para alcanzar tu productividad óptima, he ahí el kid de la cuestión.

“Optimismo estratégico” VS “pesimismo defensivo”

Para el desarrollo de su obra, las autoras del libro El Poder Positivo del Pensamiento Negativo, realizaron un estudio que consistía en el análisis de dos grupos de personas: optimistas estratégicos y pesimistas defensivos.
Los primeros se caracterizan por anticipar resultados positivos y buscar las vías que puedan garantizarlos. Mientras que los pesimistas defensivos consideran todas las posibilidades de lo que podría salir mal antes de sumergirse en un proyecto.

Por lo general, la mayor parte de las personas tendemos a pensar que son los optimistas estratégicos los que mejores resultados obtienen. Sin embargo, este estudio ha concluido que los pesimistas defensivos no tienen un rendimiento menor. Sí establecieron expectativas algo menores o más bajas que los optimistas, especialmente en tareas específicas, por ejemplo las creativas o las analíticas.

Puede parecer negativo el bajar las expectativas. Pero no lo es tanto. Y es que, precisamente el mantener expectativas más bajas y cercanas, provocó una mayor motivación y esfuerzo en las personas que participaron en este estudio. Sorprendentemente, el pensamiento negativo transformó la ansiedad en acción.

perder foco

En varias ocasiones hemos hablado ya de la importancia de mantener el foco en el objetivo. Y lo cierto es que hoy, quiero abordar de nuevo el tema; esta vez centrándolo en los factores que hacen que nos alejemos de esos objetivos.

Pregúntate por qué y para qué haces las cosas

Tener la curiosidad despierta y preguntarnos por qué y para qué hacemos las cosas y, sobre todo, si lo que estamos haciendo nos acerca a nuestro objetivo, es clave. Y en este caso, cuando hablo de objetivos, puede ser desde algo muy simple como realizar una llamada telefónica, o algo más complejo como crear tu propia empresa.

Las distracciones son prácticamente incontables, ya que no solo se trata de las que tenemos a nuestro alrededor (teléfono, emails, etc.), sino también de las muchas que pueden aparecer en nuestra mente.
El ajetreo, la velocidad a la que gira el día a día, las múltiples tareas por hacer, nos complican sobremanera parar por un segundo y ser conscientes de las motivaciones (si existen) que nos llevan a realizar cada cosa.

Si te paras a pensar, seguramente hay un montón de cosas que haces en tu vida siempre de la misma manera y sin cuestionarte para qué las haces. A mí también me pasa. Y considero que estas cosas que realizamos sin cuestionarnos nada son nuestros peores enemigos, ya que se suele tratar de rutinas que no solamente no nos acercan a nuestro objetivo sino que nos alejan de él.
Todo eso que realizamos casi de manera automática nos roba tiempo, esfuerzos y energías que podríamos emplear en otras cosas, en otras tareas que sí nos ayudaran a avanzar hacia ese objetivo. Además, se trata de rutinas que no nos aportan un aprendizaje que podamos rescatar, ni siquiera, por lo general, cambios que generen nuevas oportunidades que podamos identificar y aprovechar.

Evita la multitarea

La necesidad o el afán por llegar a todo a tiempo nos empuja a realizar varias tareas a la vez. Queremos avanzar en todas las tareas pendientes y lo que logramos es precisamente no estar centrados en ninguna.

Está demostrado que el cerebro humanos es incapaz de realizar varias tareas a la vez. Lo que ocurre es que somos capaces de cambiar tan rápido de una a otra que tenemos la sensación de estar haciendo varias cosas al mismo tiempo. Esto nos suele provocar una falsa sensación de productividad, pero lo cierto es que lo que conseguimos es no mantener perder el foco.

Evita preocupaciones innecesarias y estrés

Las preocupaciones, los agobios y el estrés son otro de los grandes lastres que cargamos, a veces sin darnos cuenta de que nos alejan de nuestro objetivo.

Quizá esto es lo más complicado de apartar o de evitar. Pero realmente es necesario buscar la manera o un método personal y efectivo de evitar o al menos minimizar tanto estrés y preocupación, de lo contrario ese lastre nos impedirá avanzar.

Céntrate en el objetivo

Y esto es, probablemente, lo más importante: el propio objetivo.

Cuanto más te ilusione, te motive y te emocione ese objetivo, te aseguro que más pequeños se harán las piedras en el camino y más y mejor lograrás mantener el foco.

Te invito a realizarte estas preguntas que te ayudarán no solo a reflexionar, sino también a mantener el foco:

  1. ¿Es este realmente el objetivo que quiero alcanzar?
  2. ¿Realmente me motiva, me reta, me emociona?
  3. ¿Estoy realizando varias tareas al mismo tiempo?
  4. ¿Puedo posponer alguna de esas tareas?
  5. ¿Qué tan productivas o improductivas son mis tareas diarias?
  6. Esas tareas que son algo improductivas, ¿puedo cambiarlas o modificarlas para que me acerquen a mi objetivo?
  7. ¿Tengo alguna inquietud, preocupación o necesito solucionar algo que me genera estrés?
  8. ¿Podría realizar alguna actividad que me ayude a liberar ese estrés?

do-it-now

¿Cuántas veces te has marcado un objetivo y lo has abandonado al primer obstáculo?
Postergar es un hábito. Y si lo tienes, para alcanzar el éxito necesitas deshacerte de él.

A continuación trataré, en  5 pasos, cómo dejar de postergar y posponer para mañana lo que puedes hacer hoy y así lograr mejores resultados con menos esfuerzos y una mayor satisfacción.

Deshazte del perfeccionismo

Postergar es un habito, como decía, y también una conducta. Y toda conducta tiene una finalidad positiva, aunque las consecuencias no lo sean tanto.
En el e caso de la postergación, se trata de una forma negativa de protegernos de miedo, habitualmente del miedo a fracasar.
También la postergación puede denotar la búsqueda de la perfección. Y esto puede parecer positivo, pero no lo es tanto, porque lo que significa es que necesitamos hacer las cosas perfectas o de lo contrario no las hacemos.

No puedes hace las cosas perfectas, pero puedes hacerlas de una forma bastante buena. Pues ¡adelante! Además, repetirlas una y otra vez contribuirá a mejorar.

Sustituye tu idea de fracaso por entrenamiento

El fracaso no dejare ser una interpretación que hacemos. Si fracasas y decides interpretarlo como un proceso de entrenamiento, podrás sacar la lección, el aprendizaje y la experiencia para redefinir tus acciones en el siguiente intento.

No tienes que alcanzar tu objetivo a la primera. Un buen ejemplo son los atletas; cuando los ves es un campeonato, brillando y ganando, lo que realmente estás viendo es solo la punta del iceberg, tras todo ello hay muchas caídas, momentos bajos, lesiones, esfuerzo, mucho trabajo, disciplina…

Define lo que quieres

Si no sabes adónde quieres ir, difícilmente llegarás…

La postergación, a veces hace acto de presencia en nuestras vidas y la adoptamos porque no contamos con una visión clara y definida de lo que queremos y cómo lo haremos.

Tus objetivos deben ser claros y específicos. ¡Defínelos!

No es lo mismo el ser que el hacer. Y debes saberlo

La conducta no es la persona. Y es importante que sepas y tengas siempre presente que no es lo mismo fracasar que ser un fracasado. Fracasar es el hacer. Y ser un fracasado hace referencia al ser.

Y aquí también entra en juego, a veces la postergación. Y es que a veces postergamos porque tenemos la creencia de que si no podemos hacerlo o no lo hacemos como esperamos seremos unos fracasados. Craso error. Si las cosas no salen como nos hubiera gustado, será una experiencia, no una verdad irrefutable de lo que somos.

Maneja el tiempo de manera efectiva

Cuando te enfrentes a la lista de cosas por hacer, comienza por lo difícil. Hazlo inmediatamente.

Puede que aparezcan excusas. Identifícalas. Identifica en qué áreas de t vida postergas más y por qué lo haces… Y cuando hayas llegado a la raíz, dale la vuelta a todas esas excusas buscando una motivación que te mueva.

metas

Cualquier proceso de coaching trabaja las metas. Y, establecer metas y acompañadas de un plan de acción y fijar límite temporal es, sin ninguna duda, lo que permite alcanzar los sueños.

El éxito de una persona depende de lo claro que tiene lo que quiere, cómo y cuándo lo va a conseguir. Y de que se haga las preguntas correctas en le momento adecuado:

¿Qué quieres?

Puede parecer una pregunta obvia, pero lo cierto es que la mayoría de la gente no sabe exactamente lo que quiere… Muy pocos son los que se sientan con papel y boli en mano a plasmar lo que realmente quieren.

Es habitual tener un idea, pero no tanto que esa idea esté escrita y especificada con palabras concretas. De esta manera es difícil poner el foco en lo que se quiere lograr.

¿Cómo lo puedes lograr?

Si ya has escrito tu meta, la siguiente pregunta es: ¿cómo?

Es un factor fundamental y determinante tener claro cómo lo vas a lograr, por lo que necesitarás elaborar un plan de acción.

Si tu objetivo es grande, márcate metas más pequeñas que puedas ir alcanzando a corto y medio paso y te permitan acercarte al objetivo final.

 

¿En cuánto tiempo lo lograrás?

Si has logrado responder las dos primeras preguntas, es hora de poner fecha límite estimada para alcanzar tu meta. ¿Cuánto tiempo tardarás en lograrlo?

Fijar fecha ayudará a tu cerebro a centrarse en alcanzar lo que te has propuesto…

 

Te recomiendo siempre dejar todo escrito: lo que quieres, el plan de acción y la fecha que te has marcado. Lee cada día tu objetivo, dedica unos minutos de tu día a leer y recordar esa meta y, a poder ser visualízala.

Procura no irte un solo día a la cama sin haberte preguntado antes qué puedes hacer hoy para dar un paso más en dirección a tu objetivo. Sé firme, asegúrate de automotivarte cada día y aprende todo lo que puedas para alcanzar esa meta, de manera que cuando si se presenta alguna oportunidad estés preparad@ para identificarla y aprovecharla.

 

 

éxito

Siento decirte que no, el triunfo y el éxito, no son gratis.

Especialmente ahora, que vivimos hiperconectados, podemos acceder a un sinfín de informaciones y contenidos que nos invitan a iniciar nuestro camino al éxito. Hasta aquí de acuerdo. Ahora bien, me sigue impactando como muchos «profesionales» siguen hablando del éxito como si se tratara de una simple cuestión de optimismo.

Podemos comparar el éxito con un gran iceberg. Lo que vemos sobre la superficie no es más que un pequeño porcentaje de la totalidad. Bajo lo que vemos, existe una gran masa compuesta de sacrificios, decepciones, disciplina, dedicación, esfuerzo, perseverancia, aprendizaje, errores

El coaching, te ayuda a definir tus metas y a crear una hoja de ruta que te permita, poco a poco, recorrer el camino que te separa de ellas hasta alcanzarlas. Pero no lo harás por arte de magia, así que parte del proceso implica que tomes conciencia sobre el esfuerzo que exige iniciar el camino hacia tus objetivos y de las herramientas que vas a necesitar para poder recorrerlo y finalmente cruzar cada una de las metas que te has marcado.

Esfuerzo, dedicación, autodisciplina y mucha energía son los ingredientes principales para la receta del triunfo. Muchos, ponen freno el entender que todo lo que hay que invertir, quizá, no les compensa. Demasiado energías para recompensas no inmediatas. Quizá. Es una decisión legítima. Y es que esto funciona así, uno no puede acercarse a sus rosas sin riesgo de pincharse con sus espinas.
Cada uno decide si sus rosas merecen tanto la pena como para soportar alguna que otra herida.

Continuamente recibimos mensajes que nos incitan a creer lo contrario. Hoy, estamos rodeados de mensajes publicitarios que nos invitan, a través de productos y/o servicios a «lograrlo sin esfuerzos»; «pagar sin darnos cuenta», etc.
Es un lenguaje atractivo, pero irreal, idealizado, incierto.

Para evitar abandonar en el primer intento, resulta fundamental esa toma de conciencia. y una profunda reflexión que responda a algunas preguntas importantes y muy relevantes. Pregúntate, ¿qué quieres lograr?; ¿realmente merece el esfuerzo que tendrás que hacer?; ¿realmente, hasta dónde estás dispuest@ a comprometerte para alcanzar tus metas?; plantéate la posibilidad de no lograrlo, ¿qué pasaría? Y, sobre todo, responde a esta pregunta, ¿cómo y en qué cambiaría tu vida si logras tus objetivos?

tener la razón

Se trata del premio que promete toda discusión. Y todos quieren tenerla: jefes y empleados, padres e hijos, etc. ¡Sí, me refiero a la razón!

Me centraré, como hago habitualmente, en el ámbito laboral y de la empresa, aunque lo cierto es que esto lo podemos aplicar a cualquier parte de nuestra vida: cuando alguien tiene una imperante necesidad de tener siempre la razón, es síntoma de inseguridad.

Y cuando hablamos de trabajo, un profesional, sea jefe o no, que necesita llevar siempre la razón, demás de síntoma de inseguridad, estamos ante una clara incompetencia.

No aceptar las equivocaciones, cuando no aceptamos que alguien nos lleve la contraria, no hay duda, existe un problema importante de inseguridad en nuestro interior.
Esta actitud lleva a enmudecer el talento, oculta la brillantez e impide que salga a la superficie y que todo el equipo y la empresa o proyecto se beneficien de él. Por ello, cuando esa necesidad de poseer la razón a toda costa se encuentra en un jefe o superior, agrava la situación.

Pero detrás de todo esto se oculta algo más: MIEDO. Un jefe incompetente con la necesidad de tener continuamente la razón es un profesional con miedo, mucho miedo: miedo a quedar en evidencia, a lo que dirán los demás, a perder la razón porque es lo que sostiene su propia identidad.
Y el miedo no superado, el que so no se enfrenta, en fuente de sufrimiento.

❝La razón siempre ha existido, pero no siempre en una forma razonable.❞ —Karl Marx—

La mayor parte de las conversaciones que mantenemos cada día tienen relación con la opinión. Y unas veces de manera más consciente que otras, tratamos de imponer nuestro criterio y decir siempre la última palabra de manera casi incansable. Resulta casi curioso cómo, a pesar de ser algo que no podemos ver ni tocar, y que la mayor parte de las veces no sirve para gran cosa, no dudamos en luchar a diestro y siniestro por tener la razón.

Valdría la pena parar por un momento a reflexionar sobre ello, dedicar un poco de tiempo a qué sucede si no tenemos o «perdemos» la razón. Y es que, nuestra identidad está intrínsecamente ligada a esas ideas. Y si perder la razón sabe a derrota, quizá detrás de esa necesidad imperante de tener la razón lo que se esconde es la no muy buena necesidad de que los demás aprueben o validen nuestras opiniones, nuestras visiones, nuestras decisiones…

Lo cierto es que lo que experimentamos lo pasamos por un embudo subjetivo que contiene nuestro sistema de creencias, o lo que es lo mismo, una serie de afirmaciones muy personales que dibujan nuestros mapas mentales y con el que interactuamos con la realidad.

Existen algunas preguntas que nos ayudan a dar con la clave de este tema del que da tanto de sí que podríamos escribir todo un libro. Algunas de ellas, y que me gustaría hacerte de manera directa son: ¿qué te aporta realmente poseer la razón?, ¿en qué medida ello te ayuda a ser quien quieres ser o te acerca a la persona que quieres ser?, ¿de qué manera influye la incansable lucha por tener la razón en tus relaciones?

reuniones con éxito

Son muchos los aspectos que hacen que una reunión tenga éxito: prepararla de forma adecuada, seleccionar a las personas correctas para participar, etc.

Y de todos los pasos que se precisa dar para que resulte exitosa, tanto a la hora de preparar la reunión como al ejecutarla, las nuevas tecnologías nos pueden ayudar, facilitándonos diversas tareas. Hoy, os propongo algunas herramientas que yo mismo he probado y pueden ser muy útiles para hacer que nuestras reuniones tengan éxito:

Dropbox y Google Drive

Estados herramientas se pueden convertir en tus aliadas para evitar que la información se pierda. Te permitirán guardarla y acceder desde cualquier a toda esa información desde cualquier lugar.

Skype

Qué sería de muchos de nosotros sin Skype.
Cuando tenemos una reunión con alguien que se encuentra lejos, esta herramienta nos permite acortar las distancias. A través de videoconferencia, de una forma muy fácil e intuitiva podemos mantener una vídeollamada con cualquier persona, esté donde esté.

Rev

Aún me sorprende la función de esta aplicación. Y es que resulta tan útil.

¿Cuántas veces hemos asistido a una reunión y olvidamos las conclusiones a las que se ha llegado en ella? Si eres de los despistados a los que le pasa habitualmente, esta es tu aplicación, porque se encarga de transcribir el audio.

Con Rev, no habrá problemas si algo quedó en el aire o alguien olvidó especificar algún resultado o conclusión en el resumen post reunión.

Evernote

Un clásico que merece mención.

E una reunión siempre surgen ideas, propuestas, nuevas tareas… y mucho más que anotar para que nada se escape. Evernote permiten mantener tus notas e ideas bien organizadas. Además, la aplicación permite agruparlas de manera automática en la agenda personal.

 

El objetivo final de cualquier reunión es sacar provecho a lo planteado, expuesto y debatido. Y las nuevas tecnologías, en concreto las aplicaciones, nos pueden ser de gran ayuda para mejorar nuestra productividad y optimizar nuestro tiempo y tareas.

Seguro que utilizas alguna aplicación, ¿alguna de estas, quizá?, ¿o conoces otras que merezca la pena explorar porque te han resultado prácticas y efectivas?

 

 

sinéctica

Hoy tomo una palabra que me encanta para convertirla en el centro sobre el que girará este artículo: sinéctica.

La palabra « sinéctica » es un neologismo que surge en forma adaptada al español de la correspondiente inglesa « synectics », que expresa un concepto del inventor y psicólogo William J. J. Gordon. El nombre proviene del griego y significa, «el proceso creativo como la actividad mental desarrollada en aquellas situaciones donde se plantean y se resuelven problemas, con el resultado de invenciones artísticas o técnicas.»

Esta palabra, al mismo tiempo, representa una técnica y método de creatividad y una teoría de psicología.

Desde el plano psicológico, la sinéctica estudia el proceso creativo y los mecanismos psicológicos de la actividad creadora con el objetivo de utilizar la creatividad como herramienta para la resolución de problemas.

Desde el punto de vista de una técnica, supone un enfoque bien estructurado y que cuenta con sus propias pautas para aumentar las posibilidades de lograr soluciones a los problemas de una forma creativa.

Pero si hay que resumir todo lo anterior en una frase,a mí me gusta definir la sintética como una técnica que te obliga a pensar diferente.

La clave de esta técnica radica en la analogía; es decir, buscar la relación de semejanza entre cosas distintas.

Un buen ejemplo de resultado de la sinéctica es la llave inglesa. A pesar de su nombre, no se trata de un herramienta que surgió por arte de magia en Inglaterra, sino que es fruto de mucho tiempo de observación de los insectos.

En tu caso, cuando tienes un problema, ¿cómo lo enfocas? ¿Te ha servido en alguna ocasión salir del entorno en el que te encuentras, realizar otra actividad, dar un paseo o hacer algo de deporte para distraer la atención con otra cosa?
¿Cuántas veces nos ha ocurrido que damos con la solución a un problema que creíamos perdido y estábamos haciendo algo que no tiene nada que ver con ello? Esto ocurre porque, aunque estemos prestando atención a lo que hacemos en el momento, aunque no tenga nada que ver con el problema, nuestro cerebro sigue funcionando en busca de una solución; y al hacer algo diferente, lo que hacemos es aportarle nuevos datos y visiones.

A la hora de adquirir nuevas habilidades, lo hábitos juegan un papel muy importante. Así, por ejemplo, tu capacidad de comprensión, de concentración, tu manera de asociar y enlazar aprendizajes, etc., son aspectos decisivos para el desempeño de nuevas habilidades.

En este post os expongo 7 hábitos que os ayudarán en ese propósito de adquirir habilidades:

Focaliza tu atención

Pon el foco en una parte de lo que estás aprendiendo y, si te es posible, busca aprendizajes previos que te permitan reconocer de manera más fácil la nueva información.

Comprende

Procura entender bien el concepto básico de esa nueva habilidad que estás aprendiendo o quieres aprender. Repasa, conecta, enlaza informaciones, memoriza y recuerda.

Crea contexto

Procura visualizar la imagen global de lo que estás aprendiendo, de manera que seas capaz de identificar cuándo puedes utilizar esa nueva habilidad o cuándo debes discriminarla.

Pon en marcha la práctica intencionada

Pon en práctica a conciencia cada uno de los tres puntos anteriores: atención, comprensión y contexto. Repite, repite y repite, porque entender los pasos de una nueva habilidad no es sinónimo de que la hayas adquirido, interioridad y lo sepas hacer por ti mismo.

Une partes de contenidos

Cuantos más pasos de la actividad que estás aprendiendo relaciones de una manera práctica, más se consolidará el aprendizaje a través de las conexiones neuronales que automatizan la habilidad que quieres adquirir.

Planifica

Practica, recuerda, reflexiona y toma nota de tus conclusiones sobre lo que estás aprendiendo. Puedes hacerlo cada semana, cada mes…

La práctica a conciencia en diferentes contextos te permitirá avanzar hacia la consolidación de tu nuevo aprendizaje.

Y sobre toso… ¡DISFRUTA!

Disfruta de todos tus logros, los más significativos, pero también de esos pequeños logros que consigues cada día.

Recomensarte de alguna manera por lo aprendido y conseguido te ayudará a discernir entre los comportamientos que sirven y los que no.

¡Disfruta!

 

Y tú, ¿cuántos de estos pasos precisas añadir a tu lista de hábitos de aprendizaje para lograr el mayor y mejor desempeño de tus habilidades?, ¿has puesto ya en práctica alguno?